Bienvenidos al blog Conectando semillas,

Este blog es una iniciativa del Equipo Esperi, formado por un grupo de profesionales (psiquiatras, psicólogos, educadores y trabajadores sociales) dedicados al cuidado de todos aquellos niños y jóvenes que presentan algún tipo de problema relacionado con la salud mental.

Nace con la ilusión de crear un espacio virtual en el que tanto los jóvenes y sus familias como los profesionales podamos compartir nuestros puntos de vista.

Por nuestra parte queremos poner a vuestra disposición material seleccionado que consideremos útil a la hora de prevenir, evaluar, abordar y/o afrontar los diferentes problemas de salud mental en la infancia y juventud.

Pero vosotros sois los auténticos protagonistas. Por eso os animamos a que compartáis aquí vuestras inquietudes, opiniones, experiencias, consejos, esperanzas, vuestros logros, vuestras metas,… para que desde aquí llegue a todos los jóvenes y familias que están pasando por circunstancias parecidas y que necesitan saber que no están solos y para que la sociedad en su conjunto se haga eco.

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miércoles, 13 de febrero de 2013

LA AUTOESTIMA ES CLAVE EN EL DESARROLLO DE NIÑOS Y ADOLESCENTES


La AUTOESTIMA es la idea que tenemos sobre nuestra propia valía como persona. Sentirse cómodo con uno mismo, aceptarse tal y como uno es y quererse sin condiciones es esencial para la supervivencia psicológica y para la salud mental del individuo.
La autoestima se va desarrollando a lo largo de la vida a través de experiencias por las que pasamos y por lo tanto es posible favorecer las condiciones para que pueda formarse de manera adecuada en nuestros niños y jóvenes.  La baja autoestima está relacionada con una forma inadecuada de pensar sobre nosotros mismos.
La autoestima que tengamos influirá en la forma de comportarnos. Por ejemplo, si nos vemos a nosotros mismos como poco sociables no nos esforzaremos en intentar relacionarnos con los demás, de modo que reforzaremos esa creencia negativa al no darnos la oportunidad de hacer nuevos amigos.
Dado que pensamientos, sentimientos y comportamientos se encuentran interrelacionados, la autoestima de una persona influye en cómo se siente, cómo piensa, aprende y crea, cómo se valora, cómo se relaciona con los demás y cómo se comporta.
La autoestima de los adolescentes. La adolescencia es uno de los periodos más críticos para el desarrollo de la autoestima, es la etapa en la que la persona necesita hacerse con una firme identidad. Durante la adolescencia se manifiestan ciertos cambios a nivel socio- afectivo, físico y cognoscitivo, se desarrolla la capacidad de reflexionar y pensar sobre uno mismo y de aceptar una nueva imagen corporal. El adolescente se hace una serie de preguntas sobre sí  mismo, por ejemplo “¿soy atractivo?”, “¿soy aceptado por mis compañeros?” Cuanto mayor sea la aceptación que se siente, tanto en la familia como en los compañeros /as, mayores serán las posibilidades de éxito.
¿Cómo afecta la autoestima a los niños y adolescentes? El nivel de autoestima influye en el desarrollo y desempeño de actitudes:
Condiciona el aprendizaje. Un joven con poca autoestima, está poco interesado y motivado en aprender, encuentra poca satisfacción en el esfuerzo, porque no confía en sus posibilidades de éxito.
Ayuda en la superación de dificultades: el adolescente con autoestima positiva es capaz de enfrentarse a problemas y fracasos.
Fundamenta la responsabilidad, la autonomía  y las relaciones sociales
 Favorece la creatividad: se arriesga con respuestas creativas y originales.
Afianza la personalidad:  se siente seguro de sus posibilidades como ser independiente (seguro, confiado y autoaceptado) y  como ser social (confía, valora y acepta a los demás).

Durante la adolescencia, tanto el grupo familiar, el de la escuela, los amigos, los medios de comunicación, contribuyen a moldear la autoestima.  Es una etapa en donde la autoestima tiende a  debilitarse. Por eso, una buena dosis de autoestima será  uno de los recursos más valiosos. Un adolescente con autoestima positiva:
-          Actúa independientemente.
-          Asume responsabilidades: actúa con seguridad de sí mismo.
-          Afronta nuevos retos con entusiasmo y se siente orgulloso de sus logros
-          Demuestras amplitud de emociones y sentimientos
-          Es tolerante frente a la frustración
-          Se siente capaz de influir en otras personas.

¿Cómo pueden ayudar los padres a desarrollar una autoestima positiva en sus hijos?
 1.- Los niños necesitan un hogar feliz y seguro, donde disfruten de cierta libertad y donde existan normas y límites que rigen la convivencia.
2.-Los niños necesitan sentir que son capaces de hacer cosas autónomamente y resolver sus pequeños problemas.
3.- La familia debe manifestar satisfacción por los logros y avances del niño.
4.- La familia debe dispensar elogios merecidos ante las tareas de los niños.
5.- La familia debe ayudar y enseñar al niño con orientaciones concretas ante sus dificultades, sin menospreciar los intentos frustrados del mismo.
6.- Es necesario evitar las comparaciones.
7.- La familia debe admitir los propios errores, porque para su seguridad, los niños necesitan aprender que a veces se fracasa y se cometen errores.
8.- Es necesario proponer a los niños tareas de dificultad ajustada que puedan realizar con éxito.
9.-En familia se deben fomentar el sentimiento de “estar satisfecho con uno mismo”, generando en el niño los pensamientos: “PUEDO HACER COSAS”. “SOY IMPORTANTE”. “PUEDO APRENDER”. “PUEDO EQUIVOCARME”. 

viernes, 21 de diciembre de 2012

EL RIESGO DE LA SOBREPROTECCIÓN A LOS HIJOS



La sobreprotección es una consecuencia negativa en la búsqueda de lo mejor para nuestro hijo. La mayoría de los padres en algún momento han sobreprotegido a sus hijos, esto es algo normal en la condición humana, pero si este comportamiento se convierte en pauta rutinaria en la educación,  nos encontramos ante un problema que debemos afrontar responsablemente.

Cada vez estamos apreciando más familias con un estilo educativo sobreprotector sobre sus hijos. La mayor parte no son conscientes de ello, piensan que están haciendo lo correcto, y se esfuerzan al máximo para que sus hijos sean felices, sin ser conscientes de las consecuencias que este comportamiento tendrá en sus hijos más adelante. El resultado de una sobreprotección es la inseguridad y será en la adolescencia  cuando empiecen a aparecer comportamientos que muestren malestar en el hijo/a.  Son padres incapaces de reconocer que su estilo educativo ha podido influir en esta situación.

Los padres sobreprotectores son aquellos que se sienten totalmente responsables de lo que pueda ocurrirle a su hijo/a, estando constantemente pendientes de sus movimientos. Son padres que cuando sus hijos llegan a la adolescencia, continúan intentando controlar todos sus comportamientos, entradas y salidas, lo que hacen, no dejan que sus hijos disfruten de muchas cosas de la vida por haberles fomentado miedos,…
Posibles efectos de la sobreprotección a los hijos.  Practicando este estilo educativo, aumentamos la posibilidad de que nuestros hijos sufran alguna de las siguientes consecuencias:
- Timidez y dependencia excesiva
- Dificultad para tomar decisiones por sí mismo, falta de confianza e iniciativa.
- Búsqueda de la seguridad en otros (ha aprendido a que otros resuelvan los problemas)
- “Tiran pronto la toalla”
- Poco desarrollo de  las habilidades sociales
- No asumen la responsabilidad de sus actos ya que están acostumbrados a que sean los padres los 
que las asuman.
- Retrasos o dificultades en el aprendizaje
- En muchos casos, acaban desarrollando una depresión a consecuencia de su baja autoestima y 
autoconcepto, y de sus dificultades para resolver problemas en su día a día.

Algunos consejos prácticos. ¡Hagamos niños fuertes y seguros!
- Ayudemos a que sean capaces de tomar decisiones con criterio y asumiendo consecuencias.
- Tratemos de aumentar su autonomía y darles cierto grado de libertad y responsabilidad, según su 
grado de madurez, así conseguiremos que sean personas independientes y seguras.
- Tienen que existir unos límites claros en casa y no darle todo lo que pidan.
- Hay que exigirles ciertas tareas, obligaciones o responsabilidades
- Hay que dejarles que se enfrenten a las dificultades y a los problemas para que puedan encontrar 
alternativas por sí mismos.
- Debemos ayudarle cuando lo necesite, pero no solucionarle los problemas.


Fuentes: Amabel psicología, Escuelas infantiles Kimba, psicoglobalia.






jueves, 13 de diciembre de 2012

UNOS REYES MAGOS RESPONSABLES

Es un hecho, por aquí ya huele a Navidad y los más pequeños están preparando su carta a los Reyes Magos. Este año, el gasto medio en juguetes por niño será de 70 euros. Con frecuencia nos encontrarnos con largas listas de juguetes y muchos de éstos no adecuados para su edad o madurez.  Como padres responsables, debemos utilizar un criterio adecuado. Para muchos resulta complicado educar a sus hijos en una sociedad tan consumista como la nuestra, aparecen sentimientos de culpa si no les damos lo que nos piden. Como adultos tenemos que ayudarles a tolerar adecuadamente dicha frustración, y la manera es saber decir que no. Nos costará, pues sabemos que el niño se quejará, se enfadará o cogerá una rabieta. Realmente lo que estamos haciendo es  educarle y permitirle madurar. Los niños deben aprender a convivir con la frustración de no conseguir lo que desean siempre, y nuestra responsabilidad será ayudarles a gestionar este sentimiento, razonando de manera concisa y clara, sin entrar en largas explicaciones ni negociaciones con el niño.

Algunos consejos a la hora de hacer la lista de los Reyes Magos:
1.- Hay que concienciar al niño de que los Reyes Magos no podrán traerle todos los juguetes que desea, adaptando el mensaje a la edad.
2.- Escribe con el niño la carta a los Reyes Magos, ayudándole a elegir uno o dos regalos que él considere importantes.
2.- El número de juguetes que reciben los niños debe ser razonable. Así haremos que nuestros hijos valoren lo recibido.
3.- La publicidad no es la mejor consejera. Los niños se ven muy influidos por los juguetes que aparecen anunciados permanentemente en TV. Éstos no tienen porqué ser los mejores, ni tan siquiera gustarles más.
4.- Evita juegos que promuevan la violencia y busca juegos que fomenten la imaginación y la creatividad. Regala cuentos y libros
¿Qué tenemos que tener en cuenta a la hora de elegir los regalos?
1.- Trata de encontrar equilibrio entre aprendizaje y la diversión, eligiendo juguetes que motiven su interés, curiosidad y estimulen, pero que también diviertan.
2.- Prestar atención a las recomendaciones de edad, tipología de juguete y personalidad del niño.
3.- Evita regalar juguetes que inciten a la violencia, el racismo o el clasismo.
4.- Que en su elaboración se haya respetado lo máximo posible el medio ambiente y que sea seguro.
5.- La madurez  y la habilidad mental, así como la fuerza física del niño.
6.- Los gustos del  niño.
7.- Opta por aquellos juegos educativos o que estimulen sus capacidades y habilidades creativas. Tres de cada cuatro consumidores afirman que comprará especialmente juguetes educativos para sus hijos. La segunda opción más demandada son las manualidades (37%), videojuegos (25%), juguetes para hacer deporte (22%) y muñecas y peluches (20%).


Diferentes variables serán las que den sentido a estas fiestas navideñas, pero será muy importante que demos ejemplo a nuestros hijos, y que con ellos adquiramos un hábito de consumo responsable.

Referencias: "La Generación Interactiva en España. Niños y adolescentes ante las Pantallas" por Xavier Bringué y Charo Sádaba. Ed. Ariel - Fundación Telefónica. Redacción aprendemás.

martes, 27 de noviembre de 2012

¿CÓMO INCULCAR LA RESPONSABILIDAD DESDE PEQUEÑOS II?


En los primeros años de la vida del niño la responsabilidad tiene que ir asociada al juego y, paulatinamente, se irá incorporando a otras actividades menos placenteras, hasta dar paso a la obligación. Este aprendizaje se produce por imitación y requiere exigencias, expectativas claras y tiempo de dedicación.
Todos los niños y niñas necesitan un equilibrio entre juego y trabajo; el cuidado de uno mismo y las tareas del hogar pueden servir para que se ejercite en unas responsabilidades concretas.
Debéis estar convencidos de que vais a conseguir educar a vuestros hijos/as en los aspectos que os proponéis y de que confiáis en sus posibilidades.


¿Qué hacer antes de encomendar a los hijos una tarea?
  • Tener muy claras las responsabilidades de cada miembro de la familia e incluso escribirlas en un mural.
  • Cada uno debe saber qué tiene que hacer, cómo y cuándo debe hacerlo para que se responsabilice.
  • Las personas adultas han de estar de acuerdo en qué responsabilidades se les van a exigir. La incoherencia, es decir, la discrepancia entre lo que exigen o permiten unos u otros miembros de la familia, favorece el incumplimiento de las tareas así como su justificación para no hacerlas.
  • No exigir a los hijos lo que no nos exigimos a nosotros mismos.
  • Antes de exigir o proponer una tarea comprobar si cuenta con un espacio adecuado, tiempo disponible y si sabe hacerlo mínimamente.
  • La paciencia y tolerancia son imprescindibles no siempre podrán realizar una tarea perfecta, pueden equivocarse y eso les ayudará en su proceso de aprendizaje.
¿Qué hacer en el momento de encomendar una tarea?
  • Mostrarle confianza, hacerle sentirse capaz de realizarla bien y darle seguridad: "Hoy te vas a vestir solo y sé que lo vas a hacer bien."
  • Explicar con claridad y con pocas palabras qué deseamos que haga y comprobar que lo ha entendido bien.
  • Evitar mensajes como: "Lo voy a hacer yo porque lo haces todo mal." Porque eliminamos la motivación que pudiera tener, anulamos sus esfuerzos por mejorar y se resiente su autoestima.
¿Qué hacer una vez empezada la tarea?
  • Nunca hagas tú lo que tu hijo/a es capaz de hacer por sí solo/a. Te equivocas si piensas que le ayudas facilitándole la tarea para evitarle un mal rato.
  • Observa las posibilidades y grado de evolución de tu hijo/a y vete adecuando el grado de exigencia y el tipo de responsabilidad a su crecimiento.
  • Conviene permanecer atentos al desarrollo de la tarea y proporcionarle pequeñas ayudas en el momento preciso.
  • Las tareas largas y complejas es preciso dividirlas en pequeños pasos y permitirle hacer una parte, la que pueda realizar por sí solo/a. Por ejemplo, para enseñarle a vestirse se le enseña primero a quitarse la ropa; más tarde puede subirse los pantalones, ponerse los calcetines, etc. y finalmente llegará a vestirse solo.
  • En ocasiones conviene proponer que elija entre dos opciones: juegos (parchís o naipes), ropa (falda o pantalón), ocio (fútbol o paseo) para que aprenda a tomar decisiones. Cuando se elige, hay un compromiso y un riesgo: el compromiso de experimentar lo que elige y el riesgo de equivocarse. De este modo, el niño/a aprende a tolerar la frustración y a asumir las consecuencias de lo que realiza.
  • No permitas que abandone la tarea elegida porque así favoreces su inconstancia y puede adoptar conductas caprichosas e impulsivas.
  • Cuando le mandes una tarea o des una orden, comprueba que ha entendido lo que se espera de él y no repitas la orden. Si siempre la repites, se acostumbra y no presta atención. Es conveniente fijar de antemano que las órdenes no se van a repetir y que, si no está atento, deberá asumir las consecuencias.
¿Qué hacer una vez acabada la tarea?
  • Controla en qué grado y modo ha cumplido la tarea.
  • En caso de incumplimiento por olvido, deberá asumir las consecuencias.
  • Valora lo que ha hecho, exprésaselo con muestras de afecto y muestra tu satisfacción por su colaboración en el buen funcionamiento de la familia.
  • Si la tarea no se ha finalizado o no está bien hecha, ante todo y en primer lugar, valora su actitud, destaca los aspectos positivos e indícale en qué puede mejorar.
  • Dale muestras de confianza, permítele que pueda rectificar y anímale a que lo intente de nuevo.
¿Por qué se niega a realizar una tarea y qué hacer al respecto?
  • Por no haber sufrido habitualmente las consecuencias negativas de una conducta irresponsable (por ejemplo, pasar hambre cuando no ha llevado el bocadillo, llegar tarde al colegio por perder el autobús, etc). Para aprender de los errores u olvidos, es conveniente que no se impida que el hijo/a padezca las consecuencias naturales de sus decisiones.
  • Porque las amenazas o castigos habitualmente no se llevan a cabo. Antes de expresar una amenaza o castigo conviene pensar si se puede llevar a cabo y si es adecuada o proporcionada.
  • Porque el niño/a se manifiesta incompetente diciendo: "no sé" o "no puedo". Los padres considerarán si es real esa incapacidad y le animarán a que realice la tarea, ayudándole si es necesario.
  • Porque da excusas para no hacer algo. Conviene desmontar la excusa dando razones con actitud serena.
  • Porque se está rebelando diciendo "no quiero". Puede tratarse de un proceso de desarrollo personal en el que el oposicionismo es un medio para forjar la personalidad. Si se dan ocasiones y oportunidades para dialogar, es probable que no se llegue a esos extremos. En cualquier caso, conviene actuar con serenidad para no crear tensión en el momento, y coherencia para mostrarle claramente las consecuencias de su acción y no ahorrárselas. En esto deben mantenerse firmes padre y madre.
FUENTE: Desarrollo de conductas responsables de 3 a 12 años. Gobierno de Navarra.