Bienvenidos al blog Conectando semillas,
Este blog es una iniciativa del Equipo Esperi, formado por un grupo de profesionales (psiquiatras, psicólogos, educadores y trabajadores sociales) dedicados al cuidado de todos aquellos niños y jóvenes que presentan algún tipo de problema relacionado con la salud mental.
Nace con la ilusión de crear un espacio virtual en el que tanto los jóvenes y sus familias como los profesionales podamos compartir nuestros puntos de vista.
Por nuestra parte queremos poner a vuestra disposición material seleccionado que consideremos útil a la hora de prevenir, evaluar, abordar y/o afrontar los diferentes problemas de salud mental en la infancia y juventud.
Pero vosotros sois los auténticos protagonistas. Por eso os animamos a que compartáis aquí vuestras inquietudes, opiniones, experiencias, consejos, esperanzas, vuestros logros, vuestras metas,… para que desde aquí llegue a todos los jóvenes y familias que están pasando por circunstancias parecidas y que necesitan saber que no están solos y para que la sociedad en su conjunto se haga eco.
jueves, 14 de marzo de 2013
DORMIR ES TAN IMPORTANTE COMO COMER PARA MANTENER UN ESTADO DE SALUD ÓPTIMO. 20 DE MARZO, DÍA MUNDIAL DEL SUEÑO
martes, 27 de noviembre de 2012
¿CÓMO INCULCAR LA RESPONSABILIDAD DESDE PEQUEÑOS II?
- Tener muy claras las responsabilidades de cada miembro de la familia e incluso escribirlas en un mural.
- Cada uno debe saber qué tiene que hacer, cómo y cuándo debe hacerlo para que se responsabilice.
- Las personas adultas han de estar de acuerdo en qué responsabilidades se les van a exigir. La incoherencia, es decir, la discrepancia entre lo que exigen o permiten unos u otros miembros de la familia, favorece el incumplimiento de las tareas así como su justificación para no hacerlas.
- No exigir a los hijos lo que no nos exigimos a nosotros mismos.
- Antes de exigir o proponer una tarea comprobar si cuenta con un espacio adecuado, tiempo disponible y si sabe hacerlo mínimamente.
- La paciencia y tolerancia son imprescindibles no siempre podrán realizar una tarea perfecta, pueden equivocarse y eso les ayudará en su proceso de aprendizaje.
- Mostrarle confianza, hacerle sentirse capaz de realizarla bien y darle seguridad: "Hoy te vas a vestir solo y sé que lo vas a hacer bien."
- Explicar con claridad y con pocas palabras qué deseamos que haga y comprobar que lo ha entendido bien.
- Evitar mensajes como: "Lo voy a hacer yo porque lo haces todo mal." Porque eliminamos la motivación que pudiera tener, anulamos sus esfuerzos por mejorar y se resiente su autoestima.
- Nunca hagas tú lo que tu hijo/a es capaz de hacer por sí solo/a. Te equivocas si piensas que le ayudas facilitándole la tarea para evitarle un mal rato.
- Observa las posibilidades y grado de evolución de tu hijo/a y vete adecuando el grado de exigencia y el tipo de responsabilidad a su crecimiento.
- Conviene permanecer atentos al desarrollo de la tarea y proporcionarle pequeñas ayudas en el momento preciso.
- Las tareas largas y complejas es preciso dividirlas en pequeños pasos y permitirle hacer una parte, la que pueda realizar por sí solo/a. Por ejemplo, para enseñarle a vestirse se le enseña primero a quitarse la ropa; más tarde puede subirse los pantalones, ponerse los calcetines, etc. y finalmente llegará a vestirse solo.
- En ocasiones conviene proponer que elija entre dos opciones: juegos (parchís o naipes), ropa (falda o pantalón), ocio (fútbol o paseo) para que aprenda a tomar decisiones. Cuando se elige, hay un compromiso y un riesgo: el compromiso de experimentar lo que elige y el riesgo de equivocarse. De este modo, el niño/a aprende a tolerar la frustración y a asumir las consecuencias de lo que realiza.
- No permitas que abandone la tarea elegida porque así favoreces su inconstancia y puede adoptar conductas caprichosas e impulsivas.
- Cuando le mandes una tarea o des una orden, comprueba que ha entendido lo que se espera de él y no repitas la orden. Si siempre la repites, se acostumbra y no presta atención. Es conveniente fijar de antemano que las órdenes no se van a repetir y que, si no está atento, deberá asumir las consecuencias.
- Controla en qué grado y modo ha cumplido la tarea.
- En caso de incumplimiento por olvido, deberá asumir las consecuencias.
- Valora lo que ha hecho, exprésaselo con muestras de afecto y muestra tu satisfacción por su colaboración en el buen funcionamiento de la familia.
- Si la tarea no se ha finalizado o no está bien hecha, ante todo y en primer lugar, valora su actitud, destaca los aspectos positivos e indícale en qué puede mejorar.
- Dale muestras de confianza, permítele que pueda rectificar y anímale a que lo intente de nuevo.
- Por no haber sufrido habitualmente las consecuencias negativas de una conducta irresponsable (por ejemplo, pasar hambre cuando no ha llevado el bocadillo, llegar tarde al colegio por perder el autobús, etc). Para aprender de los errores u olvidos, es conveniente que no se impida que el hijo/a padezca las consecuencias naturales de sus decisiones.
- Porque las amenazas o castigos habitualmente no se llevan a cabo. Antes de expresar una amenaza o castigo conviene pensar si se puede llevar a cabo y si es adecuada o proporcionada.
- Porque el niño/a se manifiesta incompetente diciendo: "no sé" o "no puedo". Los padres considerarán si es real esa incapacidad y le animarán a que realice la tarea, ayudándole si es necesario.
- Porque da excusas para no hacer algo. Conviene desmontar la excusa dando razones con actitud serena.
- Porque se está rebelando diciendo "no quiero". Puede tratarse de un proceso de desarrollo personal en el que el oposicionismo es un medio para forjar la personalidad. Si se dan ocasiones y oportunidades para dialogar, es probable que no se llegue a esos extremos. En cualquier caso, conviene actuar con serenidad para no crear tensión en el momento, y coherencia para mostrarle claramente las consecuencias de su acción y no ahorrárselas. En esto deben mantenerse firmes padre y madre.
martes, 20 de noviembre de 2012
viernes, 16 de noviembre de 2012
UN USO SALUDABLE DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS PARA NUESTROS ADOLESCENTES
- El ciberbullying o acoso escolar mediante las redes sociales. Se puede manifestarse de formas muy diversas: con comentarios ofensivos en foros, mensajes amenazantes por e-mail, robo de contraseñas, aparición en las redes de imágenes comprometidas de la persona acosada, creación de perfiles falsos con los datos de la víctima o difusión de falsos rumores sobre el acosado, entre otras.
- La exposición de información personal (nombre, edad, colegio o fotografías) pueden ser utilizada por cualquier usuario de la red, poniendo en peligro al menor identificado. Antes de publicar nuestra imagen en Internet debemos ser conscientes de que es la forma más sencilla de proporcionar datos personales. Subir fotografías a la red, sin el consentimiento de las personas que aparecen en ellas, es un delito.
- La falta de protección ante desconocidos. Es muy sencillo que los usuarios se hagan pasar por otras personas.
- El grooming o acoso sexual a través de Internet Cuando un adulto entra en páginas frecuentadas por adolescentes haciéndose pasar por uno de ellos. Poco a poco, va ganándose su confianza e incluso consiguiendo sus datos personales, hasta que comienza el chantaje, la intimidación o las amenazas.
- Los riesgos propios de la descarga de archivos. Existe la posibilidad de que el archivo descargado no coincida con el que estábamos buscando. Que el abrirlo pueden aparecer imágenes perjudiciales o desagradables (pornografía, violencia, etc.). Por otro lado, existe una gran polémica sobre la legalidad de las descargas.
UN USO SALUDABLE DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS PARA NUESTROS ADOLESCENTES
- Cuando
tu hijo se conecte, explícale que cualquiera puede publicar información, por
lo que no nos podemos fiar de todo lo que vemos o leemos.
- Nunca
debe dar sus datos personales o contraseñas a nadie, ni siquiera a sus
amigos.
- Déjale
claro que las personas en Internet no siempre son quienes dicen ser, por
lo que no es aconsejable hablar con desconocidos, ni mucho menos quedar
con alguien a quien han conocido en Internet.
- Establece
junto a tus hijos reglas consensuadas para navegar por Internet.
- Habla
con tus hijos sobre sus hábitos de uso de Internet. Es esencial conocer y
comentar con ellos cómo y para qué usan Internet.
- Deja
que naveguen sólo cuándo haya un adulto en casa.
- Preferiblemente
coloca el ordenador en el salón o zona de uso común.
- Procura
conocer los contactos de tus hijos.
- Navega de vez en cuando con tus hijos, así
podrás conocer sus hábitos y preferencias y crearás un clima de mayor
confianza entre vosotros.
- Evita
que se conecten a Internet por la noche, especialmente a los chats, foros.
Se sabe
que el 30% de los adolescentes que chatean en Internet recibe algún tipo de
provocación (sexual, de sectas o de incitación a conductas peligrosas).
- Fija
objetivos y tiempo para navegar por Internet.
- Utiliza todos los sistemas de protección disponibles para evitar el acceso a páginas no aprobadas para adolescentes.
- No
creas todo lo que veas en Internet, hay mucha información falsa y errónea.
- Haz
caso sólo a la información que estás buscando, sin distraerte con otras.
- Utiliza
cuentas de correo gratuitas, porque requieren pocos datos personales.
- Desconfía
cuando te toque algo o te ofrezcan algún premio, es probable que te pidan
algo a cambio.
- No
respondas a mensajes o mails en los que te amenacen o te digan cosas que
te hagan sentir mal. Si
alguna vez te sucede habla con tus padres.
- Cuando
reenvíes mails, escribe las direcciones con copia oculta (CCO) para no revelarlas.
- Debemos
proteger nuestra dirección de correo y las de nuestros amigos.
- Piensa
bien las cosas que publicas en las páginas de redes sociales, ya que cualquier
persona puede ver esa información.
- No
des información personal a personas que no conozcas ni la publiques en redes
sociales o blogs.
- No
hables en los chats, foros, redes, con desconocidos.
- Si tienes algún problema, habla con tus padres, seguro que pueden ayudarte a solucionarlo.
lunes, 5 de noviembre de 2012
CONSEJOS PARA PADRES II
viernes, 2 de noviembre de 2012
¿CÓMO INCULCAR LA RESPONSABILIDAD DESDE PEQUEÑOS?
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2-3 AÑOS
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Puede hacer algunas
tareas bajo el control del adulto. Todavía no comprende lo que hace bien o
mal y obra de acuerdo a mandatos y prohibiciones porque no posee autocontrol.
Colabora con el
adulto en ordenar y guardar sus zapatillas, su pijama, regar las flores y
hacer algunas tareas concretas como poner y recoger las servilletas, etc.
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3-4 AÑOS
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Observa la conducta
del adulto y la imita. Actúa en función del premio o el castigo. Ya va siendo
capaz de controlarse y de tener orden en sus cosas.
Colabora en guardar
juguetes y los debe recoger. Puede poner algunas cosas fáciles en la mesa
como el plato y los cubiertos, etc. Se desnuda solo y se viste con ayuda.
Aprende a compartir las cosas y a esperar su turno. Muestra interés creciente
por jugar con otros niños.
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Sigue observando e
imitando al adulto. Necesita que le guíen pero tiene deseos de agradar y
servir y por eso suele tener iniciativas responsables como vestirse, recoger
sus juguetes, controlarse en un espectáculo, etc.
Ya puede dársele
alguna responsabilidad: poner la mesa, ocuparse de algún recado dentro del
entorno familiar. Puede cuidar a hermanos pequeños durante algún rato,
estando un adulto cerca. Debe dejar ordenados los objetos que usa. Es
bastante autónomo en la comida y en su cuidado personal se calza, se lava y
va al baño solo.
Acepta los turnos
en el juego, aunque no siempre los respeta. Suele asociarse con dos o tres
niños para jugar y entabla las primeras amistades.
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5-6 AÑOS
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Ya ha aprendido bastantes
conductas y, aunque necesita que la persona adulta le diga lo que debe o no
debe hacer, conviene presentarle dos opciones, para que elija. Puede ser responsable
de tareas domésticas sencillas: limpiar el polvo, recoger la mesa, preparar
su ropa para vestirse, buscar lo que necesita para una actividad concreta. No
hay que olvidar que el niño sigue imitando y que es exigente en la aplicación
de la norma para todos. Le agrada ayudar y cumplir encargos y recados sin
cruzar la calle o pasar por lugares peligrosos.
Juega en grupos de
tres o más y sigue reglas sencillas. Intenta ser autónomo y puede rebelarse
frente a las presiones de los adultos en asuntos como disciplina, autoridad y
normas sociales. A partir de los cinco años comienza a despertar la
intencionalidad, asimila algunas normas y se comporta de acuerdo con ellas.
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6-7 AÑOS
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Con control y ayuda
para evitar descuidos involuntarios, puede y debe prepararse los materiales
para realizar una actividad. Comienza a ser capaz de controlarse en
desplazamientos muy conocidos y próximos tales como el colegio, la casa de
amigos que vivan en el mismo bloque de viviendas, casa de algunos familiares,
etc. Puede disponer de algún dinero semanal y aprender a administrarlo,
sabiendo que, si lo gasta, deberá esperar a la semana siguiente para recibir
una nueva paga. Todavía se guía por las normas y hábitos del adulto:
identifica el bien con lo mandado y el mal con la prohibido o lo que enfada
al adulto.
Cumple las órdenes
al pie de la letra, generalmente hasta los ocho años. Puede controlar sus
gastos con más facilidad. Tiende a formar grupos de relación con compañeros
del mismo sexo. Aprende costumbres sociales relacionadas con el saludo, la
despedida, el agradecimiento, etc. Actúa de forma responsable si se le
ofrecen oportunidades para ello. Tiene el deseo de ser bueno y, si no lo es,
culpa a los demás o a las circunstancias porque no soporta que le consideren
malo.
Va adquiriendo la
noción de justicia y comprende las normas morales mediante ejemplos concretos.
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8 AÑOS
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Comienza a adquirir
autonomía personal y puede controlar sus impulsos, en función de sus
intenciones. Es capaz de organizarse en la distribución del tiempo, del
dinero y de los juegos. Todavía precisa alguna supervisión. Pueden dársele
responsabilidades diarias: preparar el desayuno, bañarse, acudir solo al
colegio, etc.
Empieza a
distinguir la voluntad del adulto de la norma y es consecuente en su
conducta.
Sabe cuándo y cómo
debe obrar en situaciones habituales de su vida. La actuación de las personas
adultas es decisiva, dado que si persiste una presión autoritaria el niño se
hace dependiente, sumiso y falto de iniciativa. Si, por el contrario, se obra
de forma permisiva, el niño se convertirá en una persona caprichosa e
irresponsable. Así pues, se hace imprescindible una actitud que favorezca la
iniciativa y mantenga la exigencia. Le atrae el juego colectivo y coopera en
grupo.
Es capaz de prever
las consecuencias de sus actos.
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9-11 AÑOS
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Ya es bastante
autónomo en sus intenciones y, por lo tanto, en su responsabilidad. Suele
tener una organización propia para sus materiales, ropas, ahorros... Puede
encargarse de alguna tarea doméstica y debe realizarla con responsabilidad y
cierta corrección. Le gusta que se le recompense por la tarea que se le
encomienda.
Aunque aparezcan
rasgos de dependencia, le gusta tomar decisiones y oponerse al adulto con
cierta rigidez. Es capaz de elegir con criterios personales. Se hace
estricto, exigente y riguroso.
Se identifica con
su grupo de amigos en el que cada uno tiene una función asignada y se acata
lo que dicta el jefe de la pandilla.
Reconoce lo que
hace mal, pero siempre busca excusas, aunque para los demás suele ser muy
estricto. Le gusta que le dejen decidir por sí mismo y tiene necesidad de
afianzar su yo frente a los demás, de ahí su resistencia a obedecer y su afán
de mandar a otros niños menores. Conoce sus posibilidades, decide y
reflexiona antes de obrar, aprende de las consecuencias y se siente atraído
por los valores morales de justicia, igualdad, sinceridad, bondad, etc.
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11-12 AÑOS
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La influencia de
los amigos comienza a ser decisiva y su conducta estará influenciada en gran
parte por el comportamiento que observa en sus amigos y amigas o compañeros
de clase. Los hermanos y hermanas mayores tienen más influencia sobre ellos
que los padres. Aparece una etapa en la que la crítica suele ser muy
frecuente y dirigida hacia sus padres y profesores; no le gusta que le traten
de un modo autoritario, como a un niño; reclama autonomía en todas sus
decisiones.
Necesita tener
amigos y depositar en ellos su confianza; es leal al grupo y su moral es la de
sus iguales, a los que imita en la forma de vestir, en los juegos, las
aficiones, etc. Quiere ser como los mayores. Tiene sentido de
responsabilidad, trata de cumplir sus obligaciones y se hace más flexible en
sus juicios. Su comportamiento es mejor fuera del entorno familiar. Tiene
capacidad para valorar lo bueno o malo de sus acciones, puede pensar en las
consecuencias, conoce con bastante objetividad sus intenciones y desea obrar
por propia iniciativa, aunque se equivoque.
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miércoles, 31 de octubre de 2012
QUEREMOS SER UNOS PADRES CONSCIENTES
FUENTE: Libro"SER PADRES CONSCIENTES". Autores: Daniel J. Siegel, Mary Hartzell
martes, 30 de octubre de 2012
ACOSO ESCOLAR
La tasa de
Acoso y Violencia escolar por Comunidades Autónomas se muestra en el siguiente
gráfico
RAZONES
CHICOS
CHICAS
|
No lo
se
17.40
%
15.20 %
|
Porque les
provoqué
4.80
%
2.10 %
|
Porque soy diferente a
ellos
5.60
%
4.80 %
|
Porque soy más
débil
8.30
%
5.00 %
|
Por
molestarme
10.10 %
9.70 %
|
Por gastarme una
broma
7.30
%
5.30 %
|
Porque me lo
merezco
1.40 %
0.70 %
|
Por
envidia
6.70
%
8.60 %
|
Por otras
razones
9.80 %
8.40 %
|
Al preguntarles a los propios
acosadores las razones por las que acosaban o maltrataban a otros compañeros
respondieron:
Las secuelas psicológicas de
los alumnos víctimas de violencia escolar presentadas en el estudio fueron:
Como
dato positivo, el Informe concluye que un 75 % de los niños acosados, es decir,
tres de cada cuatro víctimas, no responden con violencia al acoso. Y en un 19 % de los casos, son los propios compañeros, quienes detienen las conductas de maltrato.
lunes, 15 de octubre de 2012
CONSEJOS PARA PADRES
- No pueden incluir ninguna forma de VIOLENCIA física ni psicológica.
- Deben de estar en función de la CAPACIDAD del niño o niña para asumir responsabilidades.
- Las normas deben ser: POCAS, SENCILLAS Y SOBRE TEMAS IMPORTANTES. Escribirlas o dibujarlas puede ser un apoyo.
- Una vez fijadas, intentad NO CAMBIARLAS. Si no queda más remedio, explicadle a vuestro hijo el motivo del cambio.
- Han de estar CONSENSUADAS entre ambos padres. Si os desacreditáis delante de vuestros hijos, ellos sabrán cómo utilizarlo y todos saldréis perdiendo.
- En la medida de lo posible, de acuerdo a la edad y madurez de vuestro hijo y del tipo de norma de que se trate, las normas deben de estar consensuadas con él. No obstante, los padres deben de tener la última palabra.
- Los padres debéis dar a CONOCER a vuestro hijo las normas PREVIAMENTE, explicando el sentido de las mismas y cuáles son las consecuencias en caso de que no se cumplan.
- Ambos padres debéis de tener claro y estar de acuerdo en aquello que es NEGOCIABLE y puede servir para estimular a vuestro hijo para que alcance algún objetivo deseable (ej.- “si apruebas todas las asignaturas te dejaremos salir hasta más tarde”) y aquello que NO ES NEGOCIABLE (ej.- no se puede insultar ni faltar el respeto a nadie).


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