Bienvenidos al blog Conectando semillas,

Este blog es una iniciativa del Equipo Esperi, formado por un grupo de profesionales (psiquiatras, psicólogos, educadores y trabajadores sociales) dedicados al cuidado de todos aquellos niños y jóvenes que presentan algún tipo de problema relacionado con la salud mental.

Nace con la ilusión de crear un espacio virtual en el que tanto los jóvenes y sus familias como los profesionales podamos compartir nuestros puntos de vista.

Por nuestra parte queremos poner a vuestra disposición material seleccionado que consideremos útil a la hora de prevenir, evaluar, abordar y/o afrontar los diferentes problemas de salud mental en la infancia y juventud.

Pero vosotros sois los auténticos protagonistas. Por eso os animamos a que compartáis aquí vuestras inquietudes, opiniones, experiencias, consejos, esperanzas, vuestros logros, vuestras metas,… para que desde aquí llegue a todos los jóvenes y familias que están pasando por circunstancias parecidas y que necesitan saber que no están solos y para que la sociedad en su conjunto se haga eco.

Mostrando entradas con la etiqueta fundación o´belen. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fundación o´belen. Mostrar todas las entradas

lunes, 5 de noviembre de 2012

CONSEJOS PARA PADRES II

¿QUÉ OCURRE SI SE INCUMPLEN LAS NORMAS?



-          El no respetar las normas debe de tener consecuencias.
-          Las consecuencias de no respetar las normas han de ser:
o Conocidas previamente: consensuadas entre los padres y explicadas posteriormente a los hijos.
o   Coherentes: la intensidad de la consecuencia debe de estar en función de la importancia de la norma “no se puede expulsar a un jugador del campo por haber hecho una falta leve”.
o   Consistentes: las normas han de cumplirse siempre y no en función del “humor” que tengas hoy o de “quien esté delante”.  Asegúrate de que las consecuencias de no cumplir una norma también se cumplen siempre, si no tu hijo aprenderá que “no hay que tomarte en serio”.
o   Inmediatas: la percepción del tiempo es distinta cuando eres pequeño. De nada vale que le adviertas a tu hijo que si no recoge hoy (lunes) su cuarto no le llevarás al McDonalds el fin de semana. Si quieres que el lunes recoja su cuarto tendrás que advertirle que la consecuencia de no hacerlo es que se quedará sin ir al parque esa misma tarde.
-     El hecho de que haya recibido un castigo por algún motivo no implica que no se le pueda reforzar positivamente si hace algo bien. Ej.- tu hijo no ha hecho los deberes como está acordado (eso es una norma en casa y su incumplimiento tiene unas consecuencias, ej.- irse a la cama directamente sin ver la televisión), pero a la hora de la cena, tu hijo colabora en poner la mesa (puede que estéis tan enfadados porque no ha hecho los deberes que ni si quiera os deis cuenta de que está colaborando, pero si queréis favorecer que vuestro hijo aprenda a respetar las normas deberéis reforzarle cuando haga algo bien, ej.- gracias por ayudar a poner la mesa hijo; por supuesto, esto no significa que le vayáis a “levantar el castigo” de no ver la televisión ya que se puso por no hacer los deberes).
-    No olvides que el castigo pierde fuerza si lo utilizamos constantemente. Si estáis en este círculo vicioso y no sabéis como salir de él quizá os ayude:
§  Reflexionar sobre las normas: puede que estéis siendo demasiado exigentes con vuestro hijo de modo que sea relativamente “fácil” que “falle en algo”. Exigid solo que se cumplan aquellas normas que son realmente importantes y procurad ser más flexibles en el resto.
§  Es posible que el comportamiento de vuestro hijo en algunos aspectos os enfurezca tanto que os cueste daros cuenta de aquellas cosas que si está haciendo bien. La única forma de salir del círculo vicioso es que vuestro hijo reciba de vez en cuando algún refuerzo positivo por vuestra parte. Observad su conducta y señalarle aquello que os parece bien de ella.

miércoles, 31 de octubre de 2012

QUEREMOS SER UNOS PADRES CONSCIENTES


La comprensión de nuestra propia vida nos ayuda a integrar nuestras experiencias infantiles –positivas o negativas- aceptándolas como parte de nuestro bagaje vital. No podemos cambiar los acontecimientos de nuestra infancia, pero sí podemos cambiar la visión que tenemos de ellos.

¿Pero de qué manera el hecho de dar sentido a nuestra vida puede ayudar a nuestros hijos? Cuando nos liberamos de las limitaciones impuestas por el pasado, podemos brindarles las relaciones profundas y naturales que les capacitarán para madurar adecuadamente. Cuanto mejor comprendemos nuestras propias experiencias emocionales, más empática es la relación que mantenemos con nuestros hijos y más contribuimos a su autoconocimiento y a su sano desarrollo.
Cuando los padres no reflexionamos sobre nuestra historia vital, ésta tiende a repetirse y somos más propensos a transmitir a nuestros hijos las pautas insanas, heredadas del pasado. La comprensión de nuestra vida puede evitar una situación totalmente predecible en la que reproducimos, en la carne de nuestros hijos, el mismo tipo de daño que hemos recibido durante la infancia.
Las relaciones entre padres e hijos constituyen una parte muy importante del desarrollo infantil que condiciona directamente la personalidad emergente de los pequeños.
Nadie ha disfrutado de una “infancia perfecta” y algunos hemos tenido experiencias más problemáticas que otros. Los padres que no tuvieron unos buenos padres o que incluso atravesaron circunstancias traumáticas en su infancia, pueden dar sentido a esas experiencias y establecer unas relaciones sanas. Lo más importante, desde el punto de vista de nuestros hijos, no es lo que nos sucedió en el pasado, sino la manera en que hemos asimilado y comprendido esos eventos.
 En el caso de que nos preocupe el pasado o el futuro nos inquiete excesivamente, podemos afirmar que estamos físicamente con nuestros hijos, pero ausentes mentalmente. Nuestros hijos, sin embargo, no necesitan que seamos plenamente accesibles las 24 horas del día pero, en las interacciones más importantes, necesitan de nuestra presencia plena.
Nuestros hijos nos brindan la oportunidad de seguir creciendo y son un reto para que afrontemos los temas irresueltos derivados de nuestra infancia. La actitud de aprendizaje continuo a lo largo de toda la vida nos lleva a abordar la parentalidad con mayor apertura mental, como si se tratase de un viaje de descubrimiento.

FUENTE: Libro"SER PADRES CONSCIENTES". Autores: Daniel J. Siegel, Mary Hartzell

jueves, 11 de octubre de 2012

ALCOHOL Y JUVENTUD


Según el estudio 'Juventud y Alcohol', elaborado por la Fundación Pfizer, que ha entrevistado a 750 jóvenes de entre 12 y 18 años, a 750 padres y madres y a 175 docentes de la ESO y de Bachillerato: 
el 92,1% de los jóvenes de entre 16 y 18 años ha consumido alcohol, al menos, una vez en su vida
el 60% de los menores de edad han bebido alcohol en el último mes, de los cuales, el 50% se ha emborrachado al menos una vez
- el 20% de los profesores encuestados afirmó haber presenciado, al menos, un episodio de embriaguez entre sus alumnos durante el horario escolar
- la edad media de inicio en el consumo de alcohol es de 13,7 años
- más de 40% de los adolescentes ha hecho "botellón" en alguna ocasión
- el 39,4% de los adolescentes adquieren el alcohol en las grandes superficies
- el 56,1% de los adolescentes consumen por primera vez alcohol con amigos, mientras que el 41,3% lo consumen por primera vez con los padres, lo que indica una clara permisividad social
- padres y profesores desconocen la realidad del consumo de sus hijos y alumnos (ej.- los padres estiman que únicamente consumen el 70% de los adolescentes, que se inician a la edad de 15 años y que más del 80% no hace botellón).


La presidenta de la Fundación Pfizer, Elvira Sanz, alerta de que “el alcohol es un tóxico sin paliativos. Afecta a numerosos órganos y sistemas. Se han descrito más de sesenta enfermedades de tipo hepático, pancreático, cardiovascular, neurológico, óseo asociadas a un consumo excesivo de alcohol y cuanto menor sea la edad a la que se empieza a consumir, mayor es la probabilidad de sufrir dependencia. Además, existe un patrón de consumo en atracón que es el que resulta más lesivo. Y sin embargo, sólo uno de cada cuatro jóvenes considera dejar de beber o disminuir la ingesta. Aun perduran falsas creencias como que beber solo los fines de semana no produce daño al organismo. El abordaje, por tanto, requiere una estrategia multidisciplinar que incluya prevención, diagnóstico y tratamiento”.

miércoles, 10 de octubre de 2012

DÍA MUNDIAL DE LA SALUD MENTAL



La Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y Personas con Enfermedad Mental (FEAFES) ha realizado este vídeo para recordar a la sociedad que no debemos quedarnos con “la primera etiqueta. Todos somos muchos más que una etiqueta. Las personas con enfermedad mental también” y combatir así los prejuicios y el estigma que todavía hoy se mantienen frente a las personas con problemas de salud mental.

lunes, 8 de octubre de 2012

Fases madurativas de la adolescencia


ADOLESCENCIA TEMPRANA
(10-14 años)
ADOLESCENCIA MEDIA
(15-17 años)
ADOLESCENCIA TARDÍA
(18-21 años)
INDEPENDENCIA
Menor interés en actividades de los padres
Grandes cambios de humor
Mayor conflicto con los padres
Reaceptación de valores y consejos de los padres
IMAGEN CORPORAL
Preocupación por cambios puberales
Incertidumbre sobre su apariencia
Aceptación del cuerpo
Interés en aumentar su atractivo
Aceptación de los cambios puberales
GRUPO DE AMIGOS
Relaciones intensas con amigos del mismo sexo
Mayor importancia del grupo
Conformidad con los valores del grupo
Aumento de actividad sexual y experimentación
Menor importancia del grupo
Dedican más tiempo a relaciones íntimas
IDENTIDAD
Aumento de la capacidad cognitiva
Aumento del mundo fantástico
Objetivos vocacionales idealistas
Aumento de la necesidad de privacidad
Falta de control de impulsos
Aumento de la profundidad de los sentimientos
Aumento de la capacidad intelectual
Sentimiento de omnipotencia
Comportamientos de riesgo
Objetivos vocacionales prácticos y realistas
Refinamiento de valores morales, religiosos y sexuales
Capacidad de comprometerse y de marcar límites

Fuente: Neinstein LS

El duelo de la adolescencia


La adolescencia es una de las etapas más importantes y complicadas de nuestra vida. La cantidad de cambios biológicos, emocionales y sociales que acontecen en un periodo relativamente corto ponen a prueba la capacidad del individuo, y de su entorno, para adaptarse y salir reforzado de dicho momento crítico.

La adolescencia conlleva un proceso de duelo por el que el individuo ha de renunciar a su ser “niño” para encontrar una identidad como adulto de la que se sienta orgulloso y que le permita desenvolverse y desempeñar un determinado rol dentro de la comunidad. Como todo duelo, las pérdidas que se suceden generan sentimientos de tristeza, miedo, impotencia, inseguridad, búsqueda desesperada de uno mismo… que harán tambalearse al individuo, y a su entorno, en más de una ocasión.

Por suerte para la mayoría de los adolescentes, esta etapa de cambios les aporta innumerables experiencias tremendamente gratificantes que les ayudan a sobrellevar los sentimientos dolorosos: la sensación de energía y libertad, autonomía, independencia, las primeras relaciones sentimentales, la comprensión más profunda del mundo…


Los padres de los adolescentes no suelen tener tanta suerte. Ellos no experimentan en propia carne tales experiencias gratificantes mientras que sí sufren el “caos” que supone convivir con la adolescencia cuando uno ya es adulto. También los padres han de afrontar su propio duelo y muchas veces sentirán que han perdido a “su príncipe” y a “su princesa”. Efectivamente, el ciclo de la vida hará que “las cosas nunca vuelvan a ser como antes” pero, algún día no muy lejano, una mujer y un hombre maravilloso atravesarán la puerta de su casa y se sentirán orgullosos porque se darán cuenta de que sin ellos esa espectacular transformación no habría sido igual.  

lunes, 24 de septiembre de 2012

¿Cómo es el cerebro adolescente?

http://www.youtube.com/watch?v=aoNsGP9_1UE&feature=related

¿Es siempre TDAH?


El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es, en esencia, un cuadro clínico caracterizado por la presencia de tres síntomas: déficit de atención, impulsividad e hiperactividad, que debuta antes de los 7 años. Además, estos síntomas han de tener un carácter crónico (al menos durante 6 meses), una intensidad y frecuencia elevadas para la edad del niño, han de ser referidos por diversos observadores/evaluadores, y estar presentes en todos los marcos y ámbitos, provocando disfunción en las áreas escolar, familiar y social.

A diferencia de lo que ocurre en otras enfermedades, los síntomas característicos del TDAH han sido experimentados por todas las personas en algún momento de su vida. La mayoría de nosotros sabe lo que es tener dificultad para concentrarse en una tarea en un momento dado, actuar impulsivamente en una determinada situación o mostrarse intranquilo e inquieto ante alguna circunstancia. Ello nos facilita a padres, profesores y profesionales sanitarios, entender parte de la experiencia y de las consecuencias que puede tener un niño que presenta un trastorno por déficit de atención. Pero, por otro lado, el hecho de que los síntomas capitales del TDAH sean tan habituales en la población “normal” (entendiéndose “normal” como “sin patología”) favorece que, en algunos casos, padres, profesores e, incluso, profesionales especializados en la salud mental infanto-juvenil creamos estar ante un niño que padece un TDAH cuando, en realidad, puede que no sea así.
El niño que padece un trastorno por déficit de atención e hiperactividad puede desarrollar, por culpa de la enfermedad, problemas de aprendizaje y fracaso escolar, dificultades en las relaciones sociales, baja autoestima, ansiedad, depresión, conductas de riesgo (conducción temeraria, conductas sexuales de riesgo, accidentes, consumo de tóxicos), etc. La detección temprana del trastorno y el tratamiento y seguimiento adecuados pueden evitar la aparición de tales consecuencias, permitiendo que el niño se desarrolle con “normalidad”.
Quizás porque cada vez es más frecuente entre los grupos de padres y profesores conocer “de primera mano” el caso de algún niño o niña que tras ser diagnosticado de TDAH y comenzar el tratamiento presentó un cambio espectacular, muy beneficioso para todos (padres, profesores y, para el propio niño/a, por supuesto), en ocasiones están llegando a la consulta del profesional sanitario niños y niñas cuyos padres y/o profesores están convencidos de que presentan un diagnóstico de TDAH y, lógicamente, demandan el diagnóstico precoz y el tratamiento más adecuado.
Por eso resulta cada vez más imprescindible concienciarnos de que, para estar seguros de que un niño presenta, efectivamente y sin lugar a dudas, un trastorno por déficit de atención e hiperactividad se necesita una evaluación minuciosa y exhaustiva pues, como decíamos al principio, el déficit de atención, la impulsividad y la hiperactividad son síntomas que, en algún momento, todos hemos podido experimentar y su presencia no implica necesariamente que uno padezca un trastorno por déficit de atención e hiperactividad.
Muchas son las causas por las que un niño se puede mostrar inquieto, impulsivo y con dificultad para concentrarse. Será necesario descartar todas ellas para realizar un diagnóstico correcto y certero de TDAH. Señalamos algunas de ellas:
Retraso mental, coeficiente intelectual bajo, trastornos del aprendizaje
Trastornos generalizados del desarrollo, trastornos psicóticos, disociativos, trastornos de la personalidad, trastornos de ansiedad y del estado de ánimo, trastornos del comportamiento
Algunas enfermedades médicas: encefalopatías postraumáticas o postinfecciosas, epilepsia, déficits sensoriales significativos (ej.- miopía, sordera), trastornos del eje tiroideo, intoxicación por plomo, anemia ferropénica, etc, efectos secundarios de algunos fármacos (broncodilatadores, antihistamínicos, antiepilépticos), trastornos del sueño (apneas del sueño, síndrome de piernas inquietas, síndrome de movimientos periódicos de las extremidades),
Factores ambientales (estrés, negligencia/abuso infantil, malnutrición, inconsistencia en las pautas educativas, abuso de sustancias, etc).
De este modo, siempre que exista la sospecha de TDAH el profesional deberá realizar una completa evaluación que permita asegurar que la inquietud, la impulsividad y la dificultad que muestra a la hora de prestar atención no es debida a ninguna de las patologías citadas arriba y que, por supuesto, tampoco se corresponden con las experimentadas en un momento dado por cualquier persona “normal”.

viernes, 14 de septiembre de 2012

La prevención del suicidio entre los adolescentes, una prioridad nacional en los EE.UU.


Recientemente, una publicación del HealthDay News recoge lo anunciado por Pamela Hyde (administradora de la SAMHSA, Administración de Abuso de Sustancias y Servicios de Salud Mental de los EE.UU.) respecto a la necesidad de desarrollar nuevas estrategias para fomentar la concienciación sobre el suicidio, aumentar los esfuerzos de prevención y desarrollar nuevos tratamientos para los que están en riesgo.
"Cada 24 horas, EE. UU. pierde a unos 100 estadounidenses por el suicidio". “Entre las personas de 18 a 24 años, el suicidio es actualmente la tercera causa principal de muerte”. “Es un problema de salud pública tan crítico como el agua potable, la comida segura y la prevención de las enfermedades infecciosas”. "Este problema concierne a casi todas las familias. Y podemos hacer algo al respecto. Es un trabajo de ángeles". "Llegó el momento de enfocar nuestra atención en la prevención".


Según anunciaron 56 millones de dólares de fondos federales ayudarán a financiar programas de prevención del suicidio en una nueva estrategia que unirá al gobierno, al sector privado (compañías como Facebook y ValueOptions), a las escuelas y a las comunidades. "Nuestra meta es salvar 20,000 vidas humanas en los próximos cinco años", sentenciaron.

FUENTES: Sept. 10, 2012, press conference with: Kathleen Sebelius, Secretary, U.S. Department of Health and Human Services; Gordon Smith, President, National Association of Broadcasters; Scott Gould, Deputy Secretary, U.S. Department of Veterans Affairs; John McHugh, Secretary of the Army; Marne Levine, Vice President for Global Public Policy, Facebook; Regina Benjamin, M.D., U.S. Surgeon General; Pamela Hyde, Administrator, U.S. Substance Abuse and Mental Health Services Administration.
(c) Derechos de autor 2012, HealthDay.

El consumo continuado de cannabis podría afectar al coeficiente intelectual



Madeline H. y su equipo analizaron los efectos del consumo precoz y mantenido de cannabis sobre la capacidad intelectual. Para ello seleccionaron a una muestra de más de 1000 personas nacidas entre 1972 y 1973 a las que estudiaron periódicamente entre los 13 y los 38 años. Aquellos individuos que habían iniciado el consumo de cannabis en la adolescencia (al menos una vez por semana) o que habían sido diagnosticados de dependencia al cannabis antes de los 18 años y que continuaban consumiéndolo en su etapa adulta mostraban una reducción promedio de 8 puntos en su coeficiente intelectual a los 38 años. A diferencia de estos, los participantes del estudio que nunca consumieron cannabis no experimentaron dicha disminución de su coeficiente intelectual, e incluso se objetivó un ligero aumento entre los 13 y los 38 años. Además, los resultados del estudio revelaban que en aquellos individuos que iniciaron el consumo de cannabis durante la adolescencia, el hecho de reducir o abandonar dicho consumo no implicaba la recuperación de la capacidad intelectual previa.
No obstante, aunque los investigadores afirmaron que el cannabis es una sustancia muy peligrosa para el cerebro, especialmente para el cerebro en desarrollo del adolescente, aclaraban que el estudio había demostrado una evidente asociación entre el consumo mantenido de cannabis y la disminución del coeficiente intelectual pero que se eran precisos nuevos estudios que confirmaran que el cannabis era el causante de dicha disminución.

Madeline H. Meiera, Avshalom Caspia, Antony Amblere, HonaLee Harrington, Renate Houts, Richard S. E. Keefed, Kay McDonaldf, Aimee Wardf, Richie Poultonf, and Terrie E. Moffitta. Persistent cannabis users show neuropsychological decline from childhood to midlife. Proceedings of the National Academy of Sciences. Edited by Michael I. Posner, University of Oregon, Eugene, OR, and approved July 30, 2012 (received for review April 23, 2012).

Los adolescentes que realizan actividades al aire libre son más felices


Un estudio llevado a cabo en la Universidad de Sidney (Australia) comparó el funcionamiento social y la salud percibida entre los adolescentes (edad media de 12.7 años) que realizaban habitualmente actividades físicas al aire libre y los que desarrollaban principalmente actividades sedentarias (ver televisión, utilizar el ordenador, videojuegos, leer).
Encontraron que aquellos adolescentes que invertían más tiempo en realizar actividades físicas referían una mejor salud y un mejor funcionamiento social, junto con una menor tendencia a presentar sentimientos de soledad y timidez. Los adolescentes que pasaban más tiempo leyendo y haciendo los deberes tenían un mejor rendimiento escolar.


Bamini Gopinath, BTech, PhDa, Louise L. Hardy, BA, MPH, PhDb, Louise A. Baur, MBBS(Hons), BSc(Med), PhD, FRACPc,d, George Burlutsky, BSc, MApplStata, and Paul Mitchell, MBBS, MD, PhD, FRANZCO, FRCOphth, FAFPHMa. Physical Activity and Sedentary Behaviors and Health-Related Quality of Life in Adolescents. Pediatrics.