Bienvenidos al blog Conectando semillas,

Este blog es una iniciativa del Equipo Esperi, formado por un grupo de profesionales (psiquiatras, psicólogos, educadores y trabajadores sociales) dedicados al cuidado de todos aquellos niños y jóvenes que presentan algún tipo de problema relacionado con la salud mental.

Nace con la ilusión de crear un espacio virtual en el que tanto los jóvenes y sus familias como los profesionales podamos compartir nuestros puntos de vista.

Por nuestra parte queremos poner a vuestra disposición material seleccionado que consideremos útil a la hora de prevenir, evaluar, abordar y/o afrontar los diferentes problemas de salud mental en la infancia y juventud.

Pero vosotros sois los auténticos protagonistas. Por eso os animamos a que compartáis aquí vuestras inquietudes, opiniones, experiencias, consejos, esperanzas, vuestros logros, vuestras metas,… para que desde aquí llegue a todos los jóvenes y familias que están pasando por circunstancias parecidas y que necesitan saber que no están solos y para que la sociedad en su conjunto se haga eco.

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miércoles, 5 de diciembre de 2012

QUEREMOS SER UNOS PADRES CONSCIENTES II


LA COMUNICACIÓN

La comunicación es la piedra angular que sustenta la construcción de unas relaciones sólidas con nuestros hijos. Pero esa clase de comunicación implica la conciencia de las propias emociones, la capacidad para compartirlas respetuosamente con los demás y la comprensión empática de  las emociones de nuestros hijos.

La capacidad de los padres para comunicar sus emociones contribuye a que los niños desarrollen vitalidad y empatía, cualidades que son muy importantes para relacionarse socialmente de forma adecuada el resto de la vida. El cuidado de las  relaciones implica compartir y ampliar las emociones positivas y tranquilizadoras y reducir las emociones negativas.


Imagine que su hijo está jugando en el patio y entra en la casa muy excitado porque ha recogido unos escarabajos de colores en un pequeño bote de cristal.
-          Mira, mamá, mira lo que he encontrado, ¿no son bonitos?
-          Saca esos bichos repugnantes de aquí ahora mismo -le reprende la madre severamente porque todo lo que ve es la posibilidad de que los insectos acaben escapándose por la casa.
-          Pero, mamá, si ni siquiera los has visto. Mira el color verde brillante de sus alas -dice su hijo en tono de protesta. Pero la mirada de la madre permanece fija en el tarro y, tomando a su hijo por el brazo, lo lleva hacia la puerta, mientras le dice:
-          Los insectos viven afuera y deben quedarse allí.

En esta situación, la experiencia emocional del niño acaba siendo completamente anulada. Su alegría y su placer no son compartidos y, probablemente, acabe completamente confundido sobre el significado y el valor de su experiencia. Se siente "bueno" y excitado por su descubrimiento y entra en la casa para compartir esos sentimientos. Pero, en su lugar, recibe la respuesta de que ha sido "malo".
Una conexión emocional significativa por parte de la madre habría valorado adecuadamente la experiencia del pequeño y habría participado de la emoción de su descubrimiento. Eso no quiere decir que tengamos que convivir con insectos merodeando por la casa sino, sencillamente, que es importante que sintonicemos o resonemos con la experiencia emocional de nuestros hijos en lugar de limitarnos a reprimir su conducta externa.
Sintonizar con las emociones de nuestros hijos puede requerir que descendamos a su nivel, manteniendo una postura abierta y receptiva, mirando lo que nos traen para mostrarnos y expresando curiosidad y entusiasmo en nuestro tono de voz:
-           "iDéjame verlos! ¡Caramba, qué colores tan bonitos! Gracias por enseñármelos. ¿Dónde los has encontrado? Aunque me parece que serían más felices viviendo afuera".

Esa actitud no sólo refuerza la relación materno-filial sino que el niño también siente su yo fortalecido porque percibe que sus ideas y sus emociones son valoradas por la madre.

Cuando los padres resuenan con las emociones sus hijos, la experiencia que éstos tienen de sí mismos es que son "buenos". Las conexiones emocionales aportan un sentido de valor al niño y determinan la comprensión que tiene tanto de sus padres como de sí mismo.

FUENTE: Libro"SER PADRES CONSCIENTES". Autores: Daniel J. Siegel, Mary Hartzell

lunes, 5 de noviembre de 2012

CONSEJOS PARA PADRES II

¿QUÉ OCURRE SI SE INCUMPLEN LAS NORMAS?



-          El no respetar las normas debe de tener consecuencias.
-          Las consecuencias de no respetar las normas han de ser:
o Conocidas previamente: consensuadas entre los padres y explicadas posteriormente a los hijos.
o   Coherentes: la intensidad de la consecuencia debe de estar en función de la importancia de la norma “no se puede expulsar a un jugador del campo por haber hecho una falta leve”.
o   Consistentes: las normas han de cumplirse siempre y no en función del “humor” que tengas hoy o de “quien esté delante”.  Asegúrate de que las consecuencias de no cumplir una norma también se cumplen siempre, si no tu hijo aprenderá que “no hay que tomarte en serio”.
o   Inmediatas: la percepción del tiempo es distinta cuando eres pequeño. De nada vale que le adviertas a tu hijo que si no recoge hoy (lunes) su cuarto no le llevarás al McDonalds el fin de semana. Si quieres que el lunes recoja su cuarto tendrás que advertirle que la consecuencia de no hacerlo es que se quedará sin ir al parque esa misma tarde.
-     El hecho de que haya recibido un castigo por algún motivo no implica que no se le pueda reforzar positivamente si hace algo bien. Ej.- tu hijo no ha hecho los deberes como está acordado (eso es una norma en casa y su incumplimiento tiene unas consecuencias, ej.- irse a la cama directamente sin ver la televisión), pero a la hora de la cena, tu hijo colabora en poner la mesa (puede que estéis tan enfadados porque no ha hecho los deberes que ni si quiera os deis cuenta de que está colaborando, pero si queréis favorecer que vuestro hijo aprenda a respetar las normas deberéis reforzarle cuando haga algo bien, ej.- gracias por ayudar a poner la mesa hijo; por supuesto, esto no significa que le vayáis a “levantar el castigo” de no ver la televisión ya que se puso por no hacer los deberes).
-    No olvides que el castigo pierde fuerza si lo utilizamos constantemente. Si estáis en este círculo vicioso y no sabéis como salir de él quizá os ayude:
§  Reflexionar sobre las normas: puede que estéis siendo demasiado exigentes con vuestro hijo de modo que sea relativamente “fácil” que “falle en algo”. Exigid solo que se cumplan aquellas normas que son realmente importantes y procurad ser más flexibles en el resto.
§  Es posible que el comportamiento de vuestro hijo en algunos aspectos os enfurezca tanto que os cueste daros cuenta de aquellas cosas que si está haciendo bien. La única forma de salir del círculo vicioso es que vuestro hijo reciba de vez en cuando algún refuerzo positivo por vuestra parte. Observad su conducta y señalarle aquello que os parece bien de ella.

viernes, 2 de noviembre de 2012

¿CÓMO INCULCAR LA RESPONSABILIDAD DESDE PEQUEÑOS?


¿HASTA DÓNDE PUEDO EXIGIRLE A MI HIJO?

Educar es ayudar a la persona a alcanzar la capacidad de ser independiente, de valerse por sí misma, de tomar decisiones, de hacer uso de la libertad desde el conocimiento de sus posibilidades, y esto no se improvisa: es un proceso largo y costoso, que se inicia en la familia y tiene su continuidad en la escuela y otros ambientes sociales.
La responsabilidad es la capacidad de asumir las consecuencias de las acciones y decisiones buscando el bien propio junto al de los demás.
Los niños deben aprender a aceptar las consecuencias de lo que hacen, piensan o deciden. Nadie nace responsable.
La responsabilidad se va adquiriendo, por imitación del adulto y por la aprobación social, que le sirve de refuerzo.
El niño siente satisfacción cuando actúa responsablemente y recibe aprobación social, que a su vez favorece su autoestima.


Educar en la responsabilidad no es tarea fácil. Se consigue solo mediante el esfuerzo diario de padres y educadores, pero la recompensa es grande: educar adultos responsables.
No es fácil saber qué se puede exigir a un niño o hasta dónde es capaz de actuar de un modo responsable y adecuado a su edad pero, teniendo en cuenta las distintas etapas de su desarrollo, podemos señalar los siguientes niveles de capacidad:

2-3 AÑOS
Puede hacer algunas tareas bajo el control del adulto. Todavía no comprende lo que hace bien o mal y obra de acuerdo a mandatos y prohibiciones porque no posee autocontrol.
Colabora con el adulto en ordenar y guardar sus zapatillas, su pijama, regar las flores y hacer algunas tareas concretas como poner y recoger las servilletas, etc.
3-4 AÑOS
Observa la conducta del adulto y la imita. Actúa en función del premio o el castigo. Ya va siendo capaz de controlarse y de tener orden en sus cosas.
Colabora en guardar juguetes y los debe recoger. Puede poner algunas cosas fáciles en la mesa como el plato y los cubiertos, etc. Se desnuda solo y se viste con ayuda. Aprende a compartir las cosas y a esperar su turno. Muestra interés creciente por jugar con otros niños.
 4-5 AÑOS
Sigue observando e imitando al adulto. Necesita que le guíen pero tiene deseos de agradar y servir y por eso suele tener iniciativas responsables como vestirse, recoger sus juguetes, controlarse en un espectáculo, etc.
Ya puede dársele alguna responsabilidad: poner la mesa, ocuparse de algún recado dentro del entorno familiar. Puede cuidar a hermanos pequeños durante algún rato, estando un adulto cerca. Debe dejar ordenados los objetos que usa. Es bastante autónomo en la comida y en su cuidado personal se calza, se lava y va al baño solo.
Acepta los turnos en el juego, aunque no siempre los respeta. Suele asociarse con dos o tres niños para jugar y entabla las primeras amistades.
5-6 AÑOS
Ya ha aprendido bastantes conductas y, aunque necesita que la persona adulta le diga lo que debe o no debe hacer, conviene presentarle dos opciones, para que elija. Puede ser responsable de tareas domésticas sencillas: limpiar el polvo, recoger la mesa, preparar su ropa para vestirse, buscar lo que necesita para una actividad concreta. No hay que olvidar que el niño sigue imitando y que es exigente en la aplicación de la norma para todos. Le agrada ayudar y cumplir encargos y recados sin cruzar la calle o pasar por lugares peligrosos.
Juega en grupos de tres o más y sigue reglas sencillas. Intenta ser autónomo y puede rebelarse frente a las presiones de los adultos en asuntos como disciplina, autoridad y normas sociales. A partir de los cinco años comienza a despertar la intencionalidad, asimila algunas normas y se comporta de acuerdo con ellas.
6-7 AÑOS
Con control y ayuda para evitar descuidos involuntarios, puede y debe prepararse los materiales para realizar una actividad. Comienza a ser capaz de controlarse en desplazamientos muy conocidos y próximos tales como el colegio, la casa de amigos que vivan en el mismo bloque de viviendas, casa de algunos familiares, etc. Puede disponer de algún dinero semanal y aprender a administrarlo, sabiendo que, si lo gasta, deberá esperar a la semana siguiente para recibir una nueva paga. Todavía se guía por las normas y hábitos del adulto: identifica el bien con lo mandado y el mal con la prohibido o lo que enfada al adulto.
Cumple las órdenes al pie de la letra, generalmente hasta los ocho años. Puede controlar sus gastos con más facilidad. Tiende a formar grupos de relación con compañeros del mismo sexo. Aprende costumbres sociales relacionadas con el saludo, la despedida, el agradecimiento, etc. Actúa de forma responsable si se le ofrecen oportunidades para ello. Tiene el deseo de ser bueno y, si no lo es, culpa a los demás o a las circunstancias porque no soporta que le consideren malo.
Va adquiriendo la noción de justicia y comprende las normas morales mediante ejemplos concretos.
8 AÑOS
Comienza a adquirir autonomía personal y puede controlar sus impulsos, en función de sus intenciones. Es capaz de organizarse en la distribución del tiempo, del dinero y de los juegos. Todavía precisa alguna supervisión. Pueden dársele responsabilidades diarias: preparar el desayuno, bañarse, acudir solo al colegio, etc.
Empieza a distinguir la voluntad del adulto de la norma y es consecuente en su conducta.
Sabe cuándo y cómo debe obrar en situaciones habituales de su vida. La actuación de las personas adultas es decisiva, dado que si persiste una presión autoritaria el niño se hace dependiente, sumiso y falto de iniciativa. Si, por el contrario, se obra de forma permisiva, el niño se convertirá en una persona caprichosa e irresponsable. Así pues, se hace imprescindible una actitud que favorezca la iniciativa y mantenga la exigencia. Le atrae el juego colectivo y coopera en grupo.
Es capaz de prever las consecuencias de sus actos.
9-11 AÑOS
Ya es bastante autónomo en sus intenciones y, por lo tanto, en su responsabilidad. Suele tener una organización propia para sus materiales, ropas, ahorros... Puede encargarse de alguna tarea doméstica y debe realizarla con responsabilidad y cierta corrección. Le gusta que se le recompense por la tarea que se le encomienda.
Aunque aparezcan rasgos de dependencia, le gusta tomar decisiones y oponerse al adulto con cierta rigidez. Es capaz de elegir con criterios personales. Se hace estricto, exigente y riguroso.
Se identifica con su grupo de amigos en el que cada uno tiene una función asignada y se acata lo que dicta el jefe de la pandilla.
Reconoce lo que hace mal, pero siempre busca excusas, aunque para los demás suele ser muy estricto. Le gusta que le dejen decidir por sí mismo y tiene necesidad de afianzar su yo frente a los demás, de ahí su resistencia a obedecer y su afán de mandar a otros niños menores. Conoce sus posibilidades, decide y reflexiona antes de obrar, aprende de las consecuencias y se siente atraído por los valores morales de justicia, igualdad, sinceridad, bondad, etc.
11-12 AÑOS
La influencia de los amigos comienza a ser decisiva y su conducta estará influenciada en gran parte por el comportamiento que observa en sus amigos y amigas o compañeros de clase. Los hermanos y hermanas mayores tienen más influencia sobre ellos que los padres. Aparece una etapa en la que la crítica suele ser muy frecuente y dirigida hacia sus padres y profesores; no le gusta que le traten de un modo autoritario, como a un niño; reclama autonomía en todas sus decisiones.
Necesita tener amigos y depositar en ellos su confianza; es leal al grupo y su moral es la de sus iguales, a los que imita en la forma de vestir, en los juegos, las aficiones, etc. Quiere ser como los mayores. Tiene sentido de responsabilidad, trata de cumplir sus obligaciones y se hace más flexible en sus juicios. Su comportamiento es mejor fuera del entorno familiar. Tiene capacidad para valorar lo bueno o malo de sus acciones, puede pensar en las consecuencias, conoce con bastante objetividad sus intenciones y desea obrar por propia iniciativa, aunque se equivoque.

La responsabilidad se adquiere y desarrolla progresivamente, por etapas.
El desarrollo de la capacidad de actuar de forma responsable depende de cada persona y del contexto o ambiente que la rodea (familia, escuela, barrio, etc). Por todo ello, existen ritmos distintos en cada persona. Así pues, será difícil encontrar niños y niñas que, con los mismos años, manifiesten el mismo grado de responsabilidad: cada niño o niña desarrolla más unos aspectos y otros menos. Por lo tanto, estas fases que hemos descrito no deben entenderse de forma estricta o cerrada sino como una referencia.

FUENTE: Desarrollo de conductas responsables de tres a doce años. Gobierno de Navarra. Departamento de Educación y Cultura.


miércoles, 31 de octubre de 2012

QUEREMOS SER UNOS PADRES CONSCIENTES


La comprensión de nuestra propia vida nos ayuda a integrar nuestras experiencias infantiles –positivas o negativas- aceptándolas como parte de nuestro bagaje vital. No podemos cambiar los acontecimientos de nuestra infancia, pero sí podemos cambiar la visión que tenemos de ellos.

¿Pero de qué manera el hecho de dar sentido a nuestra vida puede ayudar a nuestros hijos? Cuando nos liberamos de las limitaciones impuestas por el pasado, podemos brindarles las relaciones profundas y naturales que les capacitarán para madurar adecuadamente. Cuanto mejor comprendemos nuestras propias experiencias emocionales, más empática es la relación que mantenemos con nuestros hijos y más contribuimos a su autoconocimiento y a su sano desarrollo.
Cuando los padres no reflexionamos sobre nuestra historia vital, ésta tiende a repetirse y somos más propensos a transmitir a nuestros hijos las pautas insanas, heredadas del pasado. La comprensión de nuestra vida puede evitar una situación totalmente predecible en la que reproducimos, en la carne de nuestros hijos, el mismo tipo de daño que hemos recibido durante la infancia.
Las relaciones entre padres e hijos constituyen una parte muy importante del desarrollo infantil que condiciona directamente la personalidad emergente de los pequeños.
Nadie ha disfrutado de una “infancia perfecta” y algunos hemos tenido experiencias más problemáticas que otros. Los padres que no tuvieron unos buenos padres o que incluso atravesaron circunstancias traumáticas en su infancia, pueden dar sentido a esas experiencias y establecer unas relaciones sanas. Lo más importante, desde el punto de vista de nuestros hijos, no es lo que nos sucedió en el pasado, sino la manera en que hemos asimilado y comprendido esos eventos.
 En el caso de que nos preocupe el pasado o el futuro nos inquiete excesivamente, podemos afirmar que estamos físicamente con nuestros hijos, pero ausentes mentalmente. Nuestros hijos, sin embargo, no necesitan que seamos plenamente accesibles las 24 horas del día pero, en las interacciones más importantes, necesitan de nuestra presencia plena.
Nuestros hijos nos brindan la oportunidad de seguir creciendo y son un reto para que afrontemos los temas irresueltos derivados de nuestra infancia. La actitud de aprendizaje continuo a lo largo de toda la vida nos lleva a abordar la parentalidad con mayor apertura mental, como si se tratase de un viaje de descubrimiento.

FUENTE: Libro"SER PADRES CONSCIENTES". Autores: Daniel J. Siegel, Mary Hartzell

martes, 30 de octubre de 2012

ACOSO ESCOLAR


En 2006 se publicó el “Estudio Cisneros X. Violencia y acoso escolar” llevado a cabo a nivel nacional por miembros del Instituto de Innovación Educativa y Desarrollo Directivo. El estudio analiza las respuestas dadas por 24.990 alumnos, con edades comprendidas entre 8 y 18 años, al cuestionario AVE (Acoso y Violencia Escolar, 2006). Dicho cuestionario se basa en nueve escalas clínicas: Ansiedad, Estrés postraumático, Distimia, Disminución de la autoestima, Flashbacks, Somatización, Autoimagen negativa y Autodesprecio.
Los alumnos pertenecían a 1.150 aulas de Primaria, Secundaria y Bachillerato de 14 Comunidades Autónomas: Andalucía, Aragón, Asturias, Canarias, Cantabria, Castilla La Mancha, Castilla y León, Cataluña, Extremadura, Galicia, Madrid, Murcia, Navarra y País Vasco.
La tasa de Acoso y Violencia escolar por Comunidades Autónomas se muestra en el siguiente gráfico
Uno de cada cuatro escolares es víctima de violencia y acoso escolar. Según este estudio, el niño acosado puede ser cualquiera. Cualquier detalle mínimo puede hacer que un alumno agresor tome a otro alumno como “presa”.
El 25 % de ellos refirió estar sufriendo acoso “desde siempre”, el 28 % “desde todo el curso”, el 22 % “desde hace poco, unas semanas” y el 25 % restante “desde hace unos meses”. 
Respecto a la frecuencia de las distintas modalidades de acoso destacan el bloqueo, el hostigamiento y la manipulación.
En concreto, los comportamientos de acoso más frecuentes eran:
Los acosadores más frecuentes eran los propios compañeros de clase.

Las razones por las que consideraban que otros les acosan eran las siguientes:

RAZONES                                               CHICOS                                   CHICAS
No lo se                                                    17.40 %                                  15.20 %
Porque les provoqué                                4.80 %                                     2.10 %
Porque soy diferente a ellos                    5.60 %                                     4.80 %
Porque soy más débil                               8.30 %                                     5.00 %
Por molestarme                                      10.10 %                                     9.70 %
Por gastarme una broma                        7.30 %                                     5.30 %
Porque me lo merezco                             1.40 %                                     0.70 %
Por envidia                                               6.70 %                                     8.60 %
Por otras razones                                     9.80 %                                     8.40 %

Al preguntarles a los propios acosadores las razones por las que acosaban o maltrataban a otros compañeros respondieron: 
Las secuelas psicológicas de los alumnos víctimas de violencia escolar presentadas en el estudio fueron:


Como dato positivo, el Informe concluye que un 75 % de los niños acosados, es decir, tres de cada cuatro víctimas, no responden con violencia al acoso. Y en un 19 % de los casos, son los propios compañeros, quienes detienen las conductas de maltrato.

jueves, 11 de octubre de 2012

ALCOHOL Y JUVENTUD


Según el estudio 'Juventud y Alcohol', elaborado por la Fundación Pfizer, que ha entrevistado a 750 jóvenes de entre 12 y 18 años, a 750 padres y madres y a 175 docentes de la ESO y de Bachillerato: 
el 92,1% de los jóvenes de entre 16 y 18 años ha consumido alcohol, al menos, una vez en su vida
el 60% de los menores de edad han bebido alcohol en el último mes, de los cuales, el 50% se ha emborrachado al menos una vez
- el 20% de los profesores encuestados afirmó haber presenciado, al menos, un episodio de embriaguez entre sus alumnos durante el horario escolar
- la edad media de inicio en el consumo de alcohol es de 13,7 años
- más de 40% de los adolescentes ha hecho "botellón" en alguna ocasión
- el 39,4% de los adolescentes adquieren el alcohol en las grandes superficies
- el 56,1% de los adolescentes consumen por primera vez alcohol con amigos, mientras que el 41,3% lo consumen por primera vez con los padres, lo que indica una clara permisividad social
- padres y profesores desconocen la realidad del consumo de sus hijos y alumnos (ej.- los padres estiman que únicamente consumen el 70% de los adolescentes, que se inician a la edad de 15 años y que más del 80% no hace botellón).


La presidenta de la Fundación Pfizer, Elvira Sanz, alerta de que “el alcohol es un tóxico sin paliativos. Afecta a numerosos órganos y sistemas. Se han descrito más de sesenta enfermedades de tipo hepático, pancreático, cardiovascular, neurológico, óseo asociadas a un consumo excesivo de alcohol y cuanto menor sea la edad a la que se empieza a consumir, mayor es la probabilidad de sufrir dependencia. Además, existe un patrón de consumo en atracón que es el que resulta más lesivo. Y sin embargo, sólo uno de cada cuatro jóvenes considera dejar de beber o disminuir la ingesta. Aun perduran falsas creencias como que beber solo los fines de semana no produce daño al organismo. El abordaje, por tanto, requiere una estrategia multidisciplinar que incluya prevención, diagnóstico y tratamiento”.

miércoles, 10 de octubre de 2012

DÍA MUNDIAL DE LA SALUD MENTAL



La Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y Personas con Enfermedad Mental (FEAFES) ha realizado este vídeo para recordar a la sociedad que no debemos quedarnos con “la primera etiqueta. Todos somos muchos más que una etiqueta. Las personas con enfermedad mental también” y combatir así los prejuicios y el estigma que todavía hoy se mantienen frente a las personas con problemas de salud mental.

martes, 9 de octubre de 2012

CONSEJOS PARA PADRES

¿CÓMO ESTRUCTURAR LA CONVIVENCIA?

-  1. Estableced hábitos, rutinas, deberes y responsabilidades DESDE MUY PEQUEÑOS e ir ADAPTÁNDOLAS según vaya creciendo y madurando: horarios para despertarse, acostarse, comer, lavarse, jugar, hacer los deberes, colaborar, hacer recados …
    2. Aseguraos de que el entorno de vuestro hijo es ESTABLE, es decir, las cosas importantes no cambian de forma brusca ni frecuente: el domicilio, el colegio, las figuras de referencia,… de modo que el niño tiene claro lo que éstas significan para él y lo que puede esperar de ellas.
   3. Intentad relacionaros con vuestro hijo de forma ADECUADA Y PREDECIBLE, y no en función de vuestro estado de ánimo, cansancio, frustraciones personales… A un niño no se le puede “aplaudir” y regañar por una misma cosa en función de “como nos pille”.
    4. Aseguraos de que vuestro hijo se siente RESPETADO, VALORADO y AMADO por vosotros de forma incondicional.      
    5. Inculcadle VALORES desde muy pequeño, sobre: la amistad, la solidaridad, el respeto al otro y a uno mismo, la compasión, el esfuerzo, la tolerancia a la frustración, la cooperación, la honestidad, la honradez, …
    6. Tratadle CONFORME A SU EDAD Y MADUREZ. Tratarle como si fuera más pequeño, como si fuera mayor o como si fuera “un colega” puede tener consecuencias muy negativas en su desarrollo.
     7. Intentad crear siempre un ambiente OPTIMISTA Y POSITIVO, transmitirle que creéis en él y en la posibilidad de mejorar día a día.

      8. No olvidéis nunca que sois el MODELO de vuestros hijos. No os comportéis nunca como     no quisierais que se comportara él: mentir, criticar, insultar, gritar, abusar del alcohol, ser poco responsable en el trabajo…

lunes, 8 de octubre de 2012

Fases madurativas de la adolescencia


ADOLESCENCIA TEMPRANA
(10-14 años)
ADOLESCENCIA MEDIA
(15-17 años)
ADOLESCENCIA TARDÍA
(18-21 años)
INDEPENDENCIA
Menor interés en actividades de los padres
Grandes cambios de humor
Mayor conflicto con los padres
Reaceptación de valores y consejos de los padres
IMAGEN CORPORAL
Preocupación por cambios puberales
Incertidumbre sobre su apariencia
Aceptación del cuerpo
Interés en aumentar su atractivo
Aceptación de los cambios puberales
GRUPO DE AMIGOS
Relaciones intensas con amigos del mismo sexo
Mayor importancia del grupo
Conformidad con los valores del grupo
Aumento de actividad sexual y experimentación
Menor importancia del grupo
Dedican más tiempo a relaciones íntimas
IDENTIDAD
Aumento de la capacidad cognitiva
Aumento del mundo fantástico
Objetivos vocacionales idealistas
Aumento de la necesidad de privacidad
Falta de control de impulsos
Aumento de la profundidad de los sentimientos
Aumento de la capacidad intelectual
Sentimiento de omnipotencia
Comportamientos de riesgo
Objetivos vocacionales prácticos y realistas
Refinamiento de valores morales, religiosos y sexuales
Capacidad de comprometerse y de marcar límites

Fuente: Neinstein LS

El duelo de la adolescencia


La adolescencia es una de las etapas más importantes y complicadas de nuestra vida. La cantidad de cambios biológicos, emocionales y sociales que acontecen en un periodo relativamente corto ponen a prueba la capacidad del individuo, y de su entorno, para adaptarse y salir reforzado de dicho momento crítico.

La adolescencia conlleva un proceso de duelo por el que el individuo ha de renunciar a su ser “niño” para encontrar una identidad como adulto de la que se sienta orgulloso y que le permita desenvolverse y desempeñar un determinado rol dentro de la comunidad. Como todo duelo, las pérdidas que se suceden generan sentimientos de tristeza, miedo, impotencia, inseguridad, búsqueda desesperada de uno mismo… que harán tambalearse al individuo, y a su entorno, en más de una ocasión.

Por suerte para la mayoría de los adolescentes, esta etapa de cambios les aporta innumerables experiencias tremendamente gratificantes que les ayudan a sobrellevar los sentimientos dolorosos: la sensación de energía y libertad, autonomía, independencia, las primeras relaciones sentimentales, la comprensión más profunda del mundo…


Los padres de los adolescentes no suelen tener tanta suerte. Ellos no experimentan en propia carne tales experiencias gratificantes mientras que sí sufren el “caos” que supone convivir con la adolescencia cuando uno ya es adulto. También los padres han de afrontar su propio duelo y muchas veces sentirán que han perdido a “su príncipe” y a “su princesa”. Efectivamente, el ciclo de la vida hará que “las cosas nunca vuelvan a ser como antes” pero, algún día no muy lejano, una mujer y un hombre maravilloso atravesarán la puerta de su casa y se sentirán orgullosos porque se darán cuenta de que sin ellos esa espectacular transformación no habría sido igual.  

viernes, 14 de septiembre de 2012

La prevención del suicidio entre los adolescentes, una prioridad nacional en los EE.UU.


Recientemente, una publicación del HealthDay News recoge lo anunciado por Pamela Hyde (administradora de la SAMHSA, Administración de Abuso de Sustancias y Servicios de Salud Mental de los EE.UU.) respecto a la necesidad de desarrollar nuevas estrategias para fomentar la concienciación sobre el suicidio, aumentar los esfuerzos de prevención y desarrollar nuevos tratamientos para los que están en riesgo.
"Cada 24 horas, EE. UU. pierde a unos 100 estadounidenses por el suicidio". “Entre las personas de 18 a 24 años, el suicidio es actualmente la tercera causa principal de muerte”. “Es un problema de salud pública tan crítico como el agua potable, la comida segura y la prevención de las enfermedades infecciosas”. "Este problema concierne a casi todas las familias. Y podemos hacer algo al respecto. Es un trabajo de ángeles". "Llegó el momento de enfocar nuestra atención en la prevención".


Según anunciaron 56 millones de dólares de fondos federales ayudarán a financiar programas de prevención del suicidio en una nueva estrategia que unirá al gobierno, al sector privado (compañías como Facebook y ValueOptions), a las escuelas y a las comunidades. "Nuestra meta es salvar 20,000 vidas humanas en los próximos cinco años", sentenciaron.

FUENTES: Sept. 10, 2012, press conference with: Kathleen Sebelius, Secretary, U.S. Department of Health and Human Services; Gordon Smith, President, National Association of Broadcasters; Scott Gould, Deputy Secretary, U.S. Department of Veterans Affairs; John McHugh, Secretary of the Army; Marne Levine, Vice President for Global Public Policy, Facebook; Regina Benjamin, M.D., U.S. Surgeon General; Pamela Hyde, Administrator, U.S. Substance Abuse and Mental Health Services Administration.
(c) Derechos de autor 2012, HealthDay.

Los adolescentes que realizan actividades al aire libre son más felices


Un estudio llevado a cabo en la Universidad de Sidney (Australia) comparó el funcionamiento social y la salud percibida entre los adolescentes (edad media de 12.7 años) que realizaban habitualmente actividades físicas al aire libre y los que desarrollaban principalmente actividades sedentarias (ver televisión, utilizar el ordenador, videojuegos, leer).
Encontraron que aquellos adolescentes que invertían más tiempo en realizar actividades físicas referían una mejor salud y un mejor funcionamiento social, junto con una menor tendencia a presentar sentimientos de soledad y timidez. Los adolescentes que pasaban más tiempo leyendo y haciendo los deberes tenían un mejor rendimiento escolar.


Bamini Gopinath, BTech, PhDa, Louise L. Hardy, BA, MPH, PhDb, Louise A. Baur, MBBS(Hons), BSc(Med), PhD, FRACPc,d, George Burlutsky, BSc, MApplStata, and Paul Mitchell, MBBS, MD, PhD, FRANZCO, FRCOphth, FAFPHMa. Physical Activity and Sedentary Behaviors and Health-Related Quality of Life in Adolescents. Pediatrics.