Bienvenidos al blog Conectando semillas,

Este blog es una iniciativa del Equipo Esperi, formado por un grupo de profesionales (psiquiatras, psicólogos, educadores y trabajadores sociales) dedicados al cuidado de todos aquellos niños y jóvenes que presentan algún tipo de problema relacionado con la salud mental.

Nace con la ilusión de crear un espacio virtual en el que tanto los jóvenes y sus familias como los profesionales podamos compartir nuestros puntos de vista.

Por nuestra parte queremos poner a vuestra disposición material seleccionado que consideremos útil a la hora de prevenir, evaluar, abordar y/o afrontar los diferentes problemas de salud mental en la infancia y juventud.

Pero vosotros sois los auténticos protagonistas. Por eso os animamos a que compartáis aquí vuestras inquietudes, opiniones, experiencias, consejos, esperanzas, vuestros logros, vuestras metas,… para que desde aquí llegue a todos los jóvenes y familias que están pasando por circunstancias parecidas y que necesitan saber que no están solos y para que la sociedad en su conjunto se haga eco.

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miércoles, 24 de abril de 2013

Adolescentes que buscan su identidad dentro de las distintas Tribus Urbanas


La adolescencia es una etapa entre la niñez y la edad adulta que se caracteriza por profundas transformaciones biológicas, psicológicas y sociales. Muchos de los cambios son generadores de crisis, conflictos y contradicciones.

Durante la adolescencia hay varios aspectos psicológicos que debemos destacar: búsqueda de uno mismo y de su identidad y la necesidad de independencia respecto a las figuras parentales. Además de la evolución del pensamiento concreto al abstracto, comienza a aparecer una actitud social reivindicativa, se hacen más analíticos, formulan hipótesis, llegan a conclusiones propias.

Todo ellos nos llevan a pensar que una tribu urbana es una manera de responder a estos aspectos psicológicos, formando parte de un grupo de personas que se comportan de acuerdo a las ideologías de una subcultura. Las tribus urbanas le dan al adolescente un lugar de pertenencia, una identidad donde las amistades y la sociabilidad, representan un factor importante para el desarrollo de su personalidad.

Hay cuatro pilares que sustentan la identidad de una tribu: una estética, el estilo de música, los lugares frecuentados y un lenguaje; eso sobre la base de unos ideales fijos que todos conocen y manifiestan. Cuando un adolescente pasa a formar parte de un grupo es porque posee las mismas tendencias y pensamientos que él, este se siente identificado. En España coexisten multitud de tribus urbanas, podríamos destacar como las más conocidas: emos, punks, góticos, pijos, floggers, heavies, mods, raperos, rockeros, skins, pokeros, fashión, visual kei,…

La importancia del grupo: en el grupo el adolescente busca la razón de ser, un ideal del Yo, una imagen que le de seguridad, que tranquilice su inquietud interior. El grupo va a permitir al adolescente afirmarse con toda seguridad.

En medio iguales que piensan y sienten como él, sabe que puede olvidarse de sus actitudes defensivas, expresar libremente sin temor a no ser comprendido. En el grupo se le toma en serio y encuentra un ideal y unos valores a la medida de sus aspiraciones.
Os presentamos un interesante documento sobre las tribus urbanas en España.

Más info:
http://www.obelen.es/
http://www.equipoesperi.com/


Fuente: Documentos pedagógicos de la Universidad Abierta Interamericana




jueves, 24 de enero de 2013

¿SOY UN PADRE- MADRE RESPONSABLE? RESPONDE EL CUESTIONARIO PARA SABERLO


Hoy analizamos en nuestro blog el nivel de responsabilidad que estamos dando a nuestros hijos.  Por nuestro centro, pasan padres y madres que con frecuencia nos dicen de sus hijos   frases como: “en casa no hace nada”, “tengo que estar todo el día encima de él para que haga los deberes”,  “en casa no mueve ni un plato”,… Todas estas situaciones pueden deberse a que estos hijos no han tenido la oportunidad de aprender correctamente actitudes de responsabilidad apropiadas a su edad o que por sus características, se hayan resistido a asumirlas.
Educar en la responsabilidad no es fácil.  Sólo mediante el esfuerzo diario de padres y educadores se consigue. Un niño se siente satisfecho cuando actúa responsablemente  y recibe la aprobación social, que favorecerá su autoestima.
La responsabilidad se adquiere y desarrolla progresivamente, por etapas y depende de cada persona y del contexto o ambiente. Por eso existen ritmos diferentes para cada niño.
A continuación os presentamos un cuestionario para ayudarte a analizar cómo actúas y ensañas a tus hijos/as a ser responsables. No dejes de contestar a ninguna pregunta.

1.-  Controlas a tus hijos cuando les manas hacer algún encargo. .......................  SÍ/NO
2.- Tus hijos tienen que cumplir hasta el final la tarea o compromisos que han adquirido  ..................................................................................................... SÍ/NO
3.- Se te escapan cosas como “prefiero hacerlo yo, que lo hago antes y mejor”...... SÍ/NO
4.-Dejas que tus hijos/as vivan las consecuencias de sus decisiones ....................  SÍ/NO
5.- Manifestáis desacuerdo respecto a las responsabilidades asignadas a vuestros hijos/as (horarios, tareas, cuidado personal, etc.) ................................................... SÍ/NO
6.- Cuando propones a tu hijo/a una tarea, le sueles explicar claramente cómo debe hacerla y lo que esperas de él................................................................. SÍ/NO
7.- En vuestra casa están claramente repartidas las responsabilidades de cada miembro  ..................................................................................................... SÍ/NO
8.-Hago participar a mis hijos/as en la elección de juegos, ropas, actividades de ocio, etc................................................................................................. SÍ/NO
9.-Repites insistentemente las órdenes cuando  un hijo/a no responde o no hace lo que le has mandado ..................................................................................... SÍ/NO
10.-Permites que tu hijo haga por sí solo tareas aunque el resultado no sea el que tú hubieras deseado ............................................................................... SÍ/NO
11.- Valoras con reconocimiento, alabanzas, muestras de afecto, los hábitos de responsabilidad que muestra tu hijo/a de forma autónoma. .............................. SÍ/NO
12.- Os ponéis de acuerdo antes de mandar o pedir algo a vuestro hijo/a.............. SÍ/NO
13.- Cuando un niño/a no cumple lo que mandas o lo hace mal, sueles decirle cosas como “no se te puede dejar hacer nada” o “eres un inútil”. .................................... SÍ/NO
14.- En el momento de encomendar una tarea, expresas a tus hijos/as que confías en sus posibilidades diciéndoles: “sé que lo vas a hace bien” o frases similares. ............. SÍ/NO
15.- Educas a tus hijos/as para que sean independientes y tengan sus propios criterios ..................................................................................................... SÍ/NO
16.- A medida que tus hijos/as crecen les vas añadiendo nuevas responsabilidades adecuadas a su edad. ........................................................................... SÍ/NO
17.- Procuras que tu hijo/a cuente con el espacio y tiempo suficiente para que organice sus objetos personales. ......................................................................... SÍ/NO
18.-Les sueles hacer muchas cosas a tus hijos/as para evitarles malos ratos. ........... SÍ/NO
19.- Generalmente le dejas que abandone la tarea o juego elegido por él al poco de iniciarlo. ......................................................................................... SÍ/NO
20.- Exiges que tu hijo/a cumpla hasta el final el compromiso adquirido. ............. SÍ/NO

 Respuestas valoradas con 1 punto: 1 (Sí), 2(Sí), 3(No), 4(Sí), 5(No), 6(Sí), 7(Sí), 8(Sí), 9(No), 10 (Sí), 11(Sí), 12(Sí), 13(No), 14(Sí), 15(Sí), 16(Sí), 17(Sí), 18(No), 19(No), 20(Sí).(suma un punto por cada respuesta coincidente)
Puntuación entre 0 y 12: Debes prestar mayor cuidado en la educación de tu hijo/a.  Conviene que busques consejo.
Puntuación entre 12 y 16: Intenta mejorar modificando algunas conductas respecto a la educación de tus hijos.
Puntuación superior a 16: Haces lo que debes. No bajes la guardia.

Fuente: Desarrollo de conductas responsables 3-12 años. Gobierno de Navarra.

viernes, 21 de diciembre de 2012

EL RIESGO DE LA SOBREPROTECCIÓN A LOS HIJOS



La sobreprotección es una consecuencia negativa en la búsqueda de lo mejor para nuestro hijo. La mayoría de los padres en algún momento han sobreprotegido a sus hijos, esto es algo normal en la condición humana, pero si este comportamiento se convierte en pauta rutinaria en la educación,  nos encontramos ante un problema que debemos afrontar responsablemente.

Cada vez estamos apreciando más familias con un estilo educativo sobreprotector sobre sus hijos. La mayor parte no son conscientes de ello, piensan que están haciendo lo correcto, y se esfuerzan al máximo para que sus hijos sean felices, sin ser conscientes de las consecuencias que este comportamiento tendrá en sus hijos más adelante. El resultado de una sobreprotección es la inseguridad y será en la adolescencia  cuando empiecen a aparecer comportamientos que muestren malestar en el hijo/a.  Son padres incapaces de reconocer que su estilo educativo ha podido influir en esta situación.

Los padres sobreprotectores son aquellos que se sienten totalmente responsables de lo que pueda ocurrirle a su hijo/a, estando constantemente pendientes de sus movimientos. Son padres que cuando sus hijos llegan a la adolescencia, continúan intentando controlar todos sus comportamientos, entradas y salidas, lo que hacen, no dejan que sus hijos disfruten de muchas cosas de la vida por haberles fomentado miedos,…
Posibles efectos de la sobreprotección a los hijos.  Practicando este estilo educativo, aumentamos la posibilidad de que nuestros hijos sufran alguna de las siguientes consecuencias:
- Timidez y dependencia excesiva
- Dificultad para tomar decisiones por sí mismo, falta de confianza e iniciativa.
- Búsqueda de la seguridad en otros (ha aprendido a que otros resuelvan los problemas)
- “Tiran pronto la toalla”
- Poco desarrollo de  las habilidades sociales
- No asumen la responsabilidad de sus actos ya que están acostumbrados a que sean los padres los 
que las asuman.
- Retrasos o dificultades en el aprendizaje
- En muchos casos, acaban desarrollando una depresión a consecuencia de su baja autoestima y 
autoconcepto, y de sus dificultades para resolver problemas en su día a día.

Algunos consejos prácticos. ¡Hagamos niños fuertes y seguros!
- Ayudemos a que sean capaces de tomar decisiones con criterio y asumiendo consecuencias.
- Tratemos de aumentar su autonomía y darles cierto grado de libertad y responsabilidad, según su 
grado de madurez, así conseguiremos que sean personas independientes y seguras.
- Tienen que existir unos límites claros en casa y no darle todo lo que pidan.
- Hay que exigirles ciertas tareas, obligaciones o responsabilidades
- Hay que dejarles que se enfrenten a las dificultades y a los problemas para que puedan encontrar 
alternativas por sí mismos.
- Debemos ayudarle cuando lo necesite, pero no solucionarle los problemas.


Fuentes: Amabel psicología, Escuelas infantiles Kimba, psicoglobalia.






miércoles, 5 de diciembre de 2012

QUEREMOS SER UNOS PADRES CONSCIENTES II


LA COMUNICACIÓN

La comunicación es la piedra angular que sustenta la construcción de unas relaciones sólidas con nuestros hijos. Pero esa clase de comunicación implica la conciencia de las propias emociones, la capacidad para compartirlas respetuosamente con los demás y la comprensión empática de  las emociones de nuestros hijos.

La capacidad de los padres para comunicar sus emociones contribuye a que los niños desarrollen vitalidad y empatía, cualidades que son muy importantes para relacionarse socialmente de forma adecuada el resto de la vida. El cuidado de las  relaciones implica compartir y ampliar las emociones positivas y tranquilizadoras y reducir las emociones negativas.


Imagine que su hijo está jugando en el patio y entra en la casa muy excitado porque ha recogido unos escarabajos de colores en un pequeño bote de cristal.
-          Mira, mamá, mira lo que he encontrado, ¿no son bonitos?
-          Saca esos bichos repugnantes de aquí ahora mismo -le reprende la madre severamente porque todo lo que ve es la posibilidad de que los insectos acaben escapándose por la casa.
-          Pero, mamá, si ni siquiera los has visto. Mira el color verde brillante de sus alas -dice su hijo en tono de protesta. Pero la mirada de la madre permanece fija en el tarro y, tomando a su hijo por el brazo, lo lleva hacia la puerta, mientras le dice:
-          Los insectos viven afuera y deben quedarse allí.

En esta situación, la experiencia emocional del niño acaba siendo completamente anulada. Su alegría y su placer no son compartidos y, probablemente, acabe completamente confundido sobre el significado y el valor de su experiencia. Se siente "bueno" y excitado por su descubrimiento y entra en la casa para compartir esos sentimientos. Pero, en su lugar, recibe la respuesta de que ha sido "malo".
Una conexión emocional significativa por parte de la madre habría valorado adecuadamente la experiencia del pequeño y habría participado de la emoción de su descubrimiento. Eso no quiere decir que tengamos que convivir con insectos merodeando por la casa sino, sencillamente, que es importante que sintonicemos o resonemos con la experiencia emocional de nuestros hijos en lugar de limitarnos a reprimir su conducta externa.
Sintonizar con las emociones de nuestros hijos puede requerir que descendamos a su nivel, manteniendo una postura abierta y receptiva, mirando lo que nos traen para mostrarnos y expresando curiosidad y entusiasmo en nuestro tono de voz:
-           "iDéjame verlos! ¡Caramba, qué colores tan bonitos! Gracias por enseñármelos. ¿Dónde los has encontrado? Aunque me parece que serían más felices viviendo afuera".

Esa actitud no sólo refuerza la relación materno-filial sino que el niño también siente su yo fortalecido porque percibe que sus ideas y sus emociones son valoradas por la madre.

Cuando los padres resuenan con las emociones sus hijos, la experiencia que éstos tienen de sí mismos es que son "buenos". Las conexiones emocionales aportan un sentido de valor al niño y determinan la comprensión que tiene tanto de sus padres como de sí mismo.

FUENTE: Libro"SER PADRES CONSCIENTES". Autores: Daniel J. Siegel, Mary Hartzell

martes, 27 de noviembre de 2012

¿CÓMO INCULCAR LA RESPONSABILIDAD DESDE PEQUEÑOS II?


En los primeros años de la vida del niño la responsabilidad tiene que ir asociada al juego y, paulatinamente, se irá incorporando a otras actividades menos placenteras, hasta dar paso a la obligación. Este aprendizaje se produce por imitación y requiere exigencias, expectativas claras y tiempo de dedicación.
Todos los niños y niñas necesitan un equilibrio entre juego y trabajo; el cuidado de uno mismo y las tareas del hogar pueden servir para que se ejercite en unas responsabilidades concretas.
Debéis estar convencidos de que vais a conseguir educar a vuestros hijos/as en los aspectos que os proponéis y de que confiáis en sus posibilidades.


¿Qué hacer antes de encomendar a los hijos una tarea?
  • Tener muy claras las responsabilidades de cada miembro de la familia e incluso escribirlas en un mural.
  • Cada uno debe saber qué tiene que hacer, cómo y cuándo debe hacerlo para que se responsabilice.
  • Las personas adultas han de estar de acuerdo en qué responsabilidades se les van a exigir. La incoherencia, es decir, la discrepancia entre lo que exigen o permiten unos u otros miembros de la familia, favorece el incumplimiento de las tareas así como su justificación para no hacerlas.
  • No exigir a los hijos lo que no nos exigimos a nosotros mismos.
  • Antes de exigir o proponer una tarea comprobar si cuenta con un espacio adecuado, tiempo disponible y si sabe hacerlo mínimamente.
  • La paciencia y tolerancia son imprescindibles no siempre podrán realizar una tarea perfecta, pueden equivocarse y eso les ayudará en su proceso de aprendizaje.
¿Qué hacer en el momento de encomendar una tarea?
  • Mostrarle confianza, hacerle sentirse capaz de realizarla bien y darle seguridad: "Hoy te vas a vestir solo y sé que lo vas a hacer bien."
  • Explicar con claridad y con pocas palabras qué deseamos que haga y comprobar que lo ha entendido bien.
  • Evitar mensajes como: "Lo voy a hacer yo porque lo haces todo mal." Porque eliminamos la motivación que pudiera tener, anulamos sus esfuerzos por mejorar y se resiente su autoestima.
¿Qué hacer una vez empezada la tarea?
  • Nunca hagas tú lo que tu hijo/a es capaz de hacer por sí solo/a. Te equivocas si piensas que le ayudas facilitándole la tarea para evitarle un mal rato.
  • Observa las posibilidades y grado de evolución de tu hijo/a y vete adecuando el grado de exigencia y el tipo de responsabilidad a su crecimiento.
  • Conviene permanecer atentos al desarrollo de la tarea y proporcionarle pequeñas ayudas en el momento preciso.
  • Las tareas largas y complejas es preciso dividirlas en pequeños pasos y permitirle hacer una parte, la que pueda realizar por sí solo/a. Por ejemplo, para enseñarle a vestirse se le enseña primero a quitarse la ropa; más tarde puede subirse los pantalones, ponerse los calcetines, etc. y finalmente llegará a vestirse solo.
  • En ocasiones conviene proponer que elija entre dos opciones: juegos (parchís o naipes), ropa (falda o pantalón), ocio (fútbol o paseo) para que aprenda a tomar decisiones. Cuando se elige, hay un compromiso y un riesgo: el compromiso de experimentar lo que elige y el riesgo de equivocarse. De este modo, el niño/a aprende a tolerar la frustración y a asumir las consecuencias de lo que realiza.
  • No permitas que abandone la tarea elegida porque así favoreces su inconstancia y puede adoptar conductas caprichosas e impulsivas.
  • Cuando le mandes una tarea o des una orden, comprueba que ha entendido lo que se espera de él y no repitas la orden. Si siempre la repites, se acostumbra y no presta atención. Es conveniente fijar de antemano que las órdenes no se van a repetir y que, si no está atento, deberá asumir las consecuencias.
¿Qué hacer una vez acabada la tarea?
  • Controla en qué grado y modo ha cumplido la tarea.
  • En caso de incumplimiento por olvido, deberá asumir las consecuencias.
  • Valora lo que ha hecho, exprésaselo con muestras de afecto y muestra tu satisfacción por su colaboración en el buen funcionamiento de la familia.
  • Si la tarea no se ha finalizado o no está bien hecha, ante todo y en primer lugar, valora su actitud, destaca los aspectos positivos e indícale en qué puede mejorar.
  • Dale muestras de confianza, permítele que pueda rectificar y anímale a que lo intente de nuevo.
¿Por qué se niega a realizar una tarea y qué hacer al respecto?
  • Por no haber sufrido habitualmente las consecuencias negativas de una conducta irresponsable (por ejemplo, pasar hambre cuando no ha llevado el bocadillo, llegar tarde al colegio por perder el autobús, etc). Para aprender de los errores u olvidos, es conveniente que no se impida que el hijo/a padezca las consecuencias naturales de sus decisiones.
  • Porque las amenazas o castigos habitualmente no se llevan a cabo. Antes de expresar una amenaza o castigo conviene pensar si se puede llevar a cabo y si es adecuada o proporcionada.
  • Porque el niño/a se manifiesta incompetente diciendo: "no sé" o "no puedo". Los padres considerarán si es real esa incapacidad y le animarán a que realice la tarea, ayudándole si es necesario.
  • Porque da excusas para no hacer algo. Conviene desmontar la excusa dando razones con actitud serena.
  • Porque se está rebelando diciendo "no quiero". Puede tratarse de un proceso de desarrollo personal en el que el oposicionismo es un medio para forjar la personalidad. Si se dan ocasiones y oportunidades para dialogar, es probable que no se llegue a esos extremos. En cualquier caso, conviene actuar con serenidad para no crear tensión en el momento, y coherencia para mostrarle claramente las consecuencias de su acción y no ahorrárselas. En esto deben mantenerse firmes padre y madre.
FUENTE: Desarrollo de conductas responsables de 3 a 12 años. Gobierno de Navarra.