Música para sonreír. Escucha música alegre no solo aumenta la sensación de felicidad y dibuja una sonrisa en nuestro rostro. También incrementa nuestra capacidad para percibir caras felices alrededor, tal y como demuestra un estudio de la Universidad de Gronigen. Las canciones tristes, según la investigación, tienen el efecto opuesto.
Ser feliz alarga la vida. Según un análisis publicado en la revista Journal of Happiness Studies, la felicidad prolonga la existencia de las personas sanas porque evita que caigamos enfermos. Los investigadores lo atribuyen por un lado a que la infelicidad crónicas causa estrés y altera el funcionamiento del sistema inmune, y por otra parte a que cuando nos sentimos felices somos más propensos a escoger un estilo de vida saludable.
A más televisión, menos felicidad. Lo que haces en tu tiempo libre define cómo de feliz eres. Un estudio de la Universidad de Maryland demostró que las personas felices suelen implicarse más en actividades sociales, dedican más tiempo a leer el periódico y acuden más a las urnas a la hora de votar que las personas infelices. Estas últimas, dedican la mayor parte de su tiempo a ver la televisión.
Experiencias nuevas. Un estudio estadounidense dado a conocer en Personaluty and Social Psychology Bulletin desvelaba que para mantener un estado permanente de felicidad hacen falta dos cosas: tener experiencias nuevas que supongan cambios positivos y apreciar lo que tenemos en lugar de desear muchas cosas.
Fuente: diariodesalud.net