Bienvenidos al blog Conectando semillas,

Este blog es una iniciativa del Equipo Esperi, formado por un grupo de profesionales (psiquiatras, psicólogos, educadores y trabajadores sociales) dedicados al cuidado de todos aquellos niños y jóvenes que presentan algún tipo de problema relacionado con la salud mental.

Nace con la ilusión de crear un espacio virtual en el que tanto los jóvenes y sus familias como los profesionales podamos compartir nuestros puntos de vista.

Por nuestra parte queremos poner a vuestra disposición material seleccionado que consideremos útil a la hora de prevenir, evaluar, abordar y/o afrontar los diferentes problemas de salud mental en la infancia y juventud.

Pero vosotros sois los auténticos protagonistas. Por eso os animamos a que compartáis aquí vuestras inquietudes, opiniones, experiencias, consejos, esperanzas, vuestros logros, vuestras metas,… para que desde aquí llegue a todos los jóvenes y familias que están pasando por circunstancias parecidas y que necesitan saber que no están solos y para que la sociedad en su conjunto se haga eco.

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viernes, 26 de abril de 2013

Qué puedo hacer como padre/madre para evitar el sobrepeso de mi hijo


El 45% de los niños españoles, padece exceso de peso, según se recoge recientemente en diferentes estudios y se recuerda que el 30% de los menores españoles tienen televisión, ordenador o videoconsolas en su habitación. Una coyuntura que favorece que los niños españoles dediquen hasta seis horas a lo largo del fin de semana a actividades sedentarias y solo cuatro a jugar, lo que deriva en unos hábitos menos saludables. Solo un 1% de los casos  de obesidad infantil se deben a una causa médica (genética o de origen endocrino).
El sobrepeso es un exceso de grasa corporal que no llega a ser obesidad. Los médicos utilizan una medida llamada Índice de Masa Corporal (IMC) para medir el sobrepeso. En el caso de los adolescentes se considera que cuando tienen un IMC por encima del 95% de la media de su sexo y edad, son obesos. Cuando el índice está por encima del 85% se considera que tienen sobrepeso. Si crees que tu hijo/a tiene sobrepeso u obesidad, lo recomendable es que vean a su médico, quien decidirá si es necesario o no una dieta. Nunca tienen que ser ellos mismos o sus padres los que tomen una decisión como esa porque pueden poner en peligro su salud.
El sobrepeso se produce cuando se ingieren más calorías que las que se consumen, y puede deberse a que se coman alimentos muy ricos en calorías como por la falta de ejercicio físico o ambos factores unidos.
¿Por qué se considera la obesidad infantil un problema de salud? La obesidad puede conducir a los siguientes problemas de salud:
-          Enfermedad cardiaca, causada por: altos niveles de colesterol o hipertensión arterial.
-          Diabetes tipo 2
-          Asma
-          Apnea del sueño
Riesgos psicosociales/discriminación social: los niños y adolescentes obesos son objeto de una temprana y sistemática discriminación social. El estrés psicológico de la estigmatización social puede originar una bajada de autoestima que, a su vez, puede obstaculizar el funcionamiento académico y social y mantenerse en la edad adulta. Estos niños tienen un nivel de motivación más bajo, una menor tolerancia a la frustración y, por tanto, una mayor dificultad para conseguir los objetivos que se proponen.
Consejos:
Ø  Anima a los niños a que salgan a jugar fuera en lugar de quedarse viendo la tele o jugando con videoconsolas.
Ø  Se debe lograr un equilibrio entre las calorías que su hijo ingiere con los alimentos y bebidas y las calorías que usa cuando realiza actividad física y en su proceso de crecimiento normal
Ø  No hagas de la comida una solución para todos los problemas.
Ø  No culpabilizar al comedor escolar, no existen estudios que demuestren una relación entre obesidad infantil e ir al comedor escolar.
Ø  No usar la comida como premio/castigo
Ø  Ayuda a que sus hijos sean conscientes  de los que comen, adoptando hábitos de alimentación saludables, preparando versiones más saludables de sus platos preferidos y reduciendo las tentaciones de alto contenido calórico.
Ø  Algunos hábitos de alimentación saludables serían:
-          Ofrecer una variedad de verduras, frutas y productos integrales
-          Evitar comidas basura.
-          Respetar las cuatro comidas diarias (desayuno, comida, merienda y cena)
-          Servir porciones de tamaño razonables
-          Comer sin prisas. La saciedad se alcanza al cabo de los 20 minutos.
-          Anime a su familia a beber mucha agua
-          Limite las bebidas con azúcar y el consumo de grasas saturadas.
-          Retire de la vista las tentaciones que contienen muchas calorías.


Recuerde que siempre los niños copian el modelo de los padres, por lo tanto, esos deben dar el ejemplo con sus hábitos

Fuentes: www.elcorreo.com, www.enfemenino.com, www.cdc.com, www.about.com adolescentes

       www.obelen.es

jueves, 18 de abril de 2013

10 CONSEJOS DE ACTUACIÓN ANTE UN NIÑO QUE NO COME


La infancia y la adolescencia son las etapas de la vida en las que una buena alimentación es prioritaria: a lo largo de ellas se desarrollan y maduran los órganos y se deben consolidar los hábitos alimenticios corrector
1. Descartar una enfermedad subyacente (inapetencia secundaria). Ante un niño que no
 come, consultar al médico- pediatra.
2. Introducir alimentos nuevos de forma gradual, al principio de cada comida, cuando hay más apetito, y asociándolos o condimentándolos para lograr una mayor aceptación (espaguetis con carne y verduras,…)
3. No utilizar los alimentos como premios o castigos. Es ineficaz. Procurar no perder la paciencia. El niño inapetente es a veces un niño manipulador.
4. Diversificar y enriquecer los alimentos. Comer en pequeñas tomas incluyendo todos los tipos de alimentos. La dieta variada estimula el apetito, cubre las necesidades y conforma hábitos alimentarios sólidos para la edad adulta.
5. Distribuir regularmente las comidas. Distribuir la comida en cinco tomas al día. Si el niño no come una comida, esperar a la siguiente para no perder el ritmo d
e horarios. Evitar que el niño coma entre horas. El desayuno debe ser una verdadera comida e incluir leche u otro lácteo, cereales, tostadas o un pequeño bocadillo.
6. Evitar alimentos poco nutritivos que quitan el apetito. Limitar el consumo de bebidas refrescantes azucaradas, pasteles y  bollería, chocolate, golosinas y snacks.
7. Presentar los alimentos de forma atractiva. Cuidar el acto de comer y enriquecerlo con el mayor  número de estímulos sensoriales gratificantes.
8. Favorecer la actividad física. El deporte moderado aumenta el apetito y potencia el desarrollo psicomotor y psicosocial del niño.
9. Otras recomendaciones: enseñar al niño a comer de todo y no abusar de nada; limitar el consumo de “calorías vacías” (golosinas, bebidas refrescantes, snacks,…); en el almuerzo y la merienda, ofrecer bocadillos preparados en casa, frutas y productos lácteos. No abusar de los embutidos; el niño debe comer en la mesa con la familia (no antes, ni después).
10. Descartar carencias vitamínicas y minerales, si es necesario mejorar con un suplemento vitamínico-mineral durante un tiempo.


Fuente: Consejos por la Unidad de Nutrición Clínica y Dietética del Hospital Ramón y Cajal, Madrid.